miércoles, 11 de julio de 2018

La toponimia pesquera canaria en la costa de África. Segunda parte.

Más al sur de la “Mar de Barlovento” se extendía la “Costa” hasta llegar a Villa Cisneros, actual Dakhla. El hito más significativo al norte de este tramo de costa es el Cabo Bojador, una denominación muy antigua que ya aparecía en la carta de Abraham Ortelio (Amberes, 1588). El término Bojador probablemente proceda del verbo bojar o bojear, que es navegar o rodear un contorno de una isla o cabo. Así pues, el Cabo Bojador sería aquel “a navegar alrededor, a rodear”.


Extracto de la Carta de Abraham Ortelio de 1588, en la que se muestra la costa de África cercana a las Islas Canarias. Libro El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. 1949.



Extracto de la Carta Plana de la Costa Occidental de África de 1755, mostrando los topónimos utilizados hasta la fecha. Fuente BNE.



Interesante comentario en la Carta Plana de la Costa Occidental de África de 1755 acerca de la pesca en la zona. Fuente BNE.

Existían al menos dos localizaciones al norte del Cabo Bojador susceptibles de confundir a los marinos, en alguna referencia se los denomina Falso Bojador del Norte y del Sur, en otras al del sur se le llama el “Falso Cabo Bojador según los pescadores”. No obstante, los pescadores canarios llamaban al del norte El Cabiño (o El Cabiñón como aparece en algunas fuentes) y al del sur Falso Cabo Bojador, a secas.


El Falso Cabo Bojador y el Cabo Bojador. Derrotero de la Costa Occidental de África. 1947.

Tanto el Cabiño como el Cabo Bojador tenían peligrosas restingas bajo la superficie, y como en las inmediaciones del Cabo Juby, eran parajes peligrosos en los que las corrientes y los vientos se intensificaban, dificultando la navegación.


No todos los topónimos fueron designados por los pescadores canarios. De acuerdo con el derrotero de Alexandre Magno de Castilho de 1866, dos navegantes portugueses, Gil Eannes y Affonso Goncalvez Baldaya, fueron los primeros en llegar al cabo Bojador, sobre 1435. Más al sur Gil Eannes bautizo como Angra dos Ruivos, la bahía en la que encontró multitud de ruivos cuando llegó (cabrillas). Seis millas al sur bautizaron un saliente de la costa como el de los Siete Cabos.




La costa al sur del Cabo Bojador. Libro El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. 1949.

La Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico, incluye para el Angra de Los Ruivos la siguiente nota: “En esta bahía abunda el bacalao, el besugo y la merluza”.

El Angra (bahía) de los Caballos recibió su nombre por ser el primer punto en el que los portugueses desembarcaron con caballos, ocurriendo en aquella época en el Río justo al sur de la bahía citada el primer rescate en el que se pagó oro por personas retenidas y de ahí su nombre actual, Río de Oro.


Costa del Angra de los Caballos. El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. 1949.

En la carta de Ortelio de 1588, citada anteriormente, se incluían las siguientes denominaciones, Tierra Alta; Sette Ponte (Siete Puntas); Golfo de Ruivos ; P. de Medon (quizás fuera del médano); Sette Monti (Siete Montes); C. del Mondo; el Golfo di Canali y el Cabo Olaredo.


Paraje situado justo al norte de Ancla Caballo. Colección Juan Garrido López-DRZ.

El conquistador Bartholomeu Días, perdió varios hombres asesinados por los moros en la bahía que hoy conocemos como el Angra de Cintra, bautizando la misma en memoria del Caballero Goncalo de Cintra.

Las correrías de ingleses y franceses por la costa también dejaron su huella. Al observar las cartas, de norte a sur en la costa que nos ocupa, tenemos el Morro Garnet, el Cabo Leven, la Punta Elbow, la isla Herne, la Punta Durnford, Punta Trevor, o la Punta Fisherman, topónimos evidentemente anglosajones.


Vista parcial del plano de Arthur Taquin de 1904 mostrando la toponimia canaria desde el Cabo Bojador al Rio de Oro. En el exterior de la costa aparecen los nombres encontrados en cartas y derroteros y en el interior los nombres asignados por los pescadores canarios.

No obstante lo dicho hasta ahora, quienes se conocían aquella inhóspita costa como la palma de la mano eran los pescadores canarios. El famoso Diccionario de Artes de Pesca de España y sus posesiones, en 1923, citaba: “…pero la tristeza de aquellas inhospitalarias tierras, la aridez del suelo, la falta de agua dulce y la hostilidad de las tribus que viven en aquellos lugares, dificultan la pesca allí de otras personas que no sean los canarios…”

Cerca del final de la época de la navegación a vela, en 1952, en Lanzarote, incluso se preparaban apuntes para los patrones de las embarcaciones que pescaban en la Costa. El documento, firmado en algunas páginas por Marcial Cabrera, incluía instrucciones rumbos y distancias a todos aquellos parajes conocidos y nombrados por los pescadores canarios. Por poner un ejemplo, el rumbo para ir de Arrecife a la restinga del Cabiño era, por ejemplo, atendiendo al documento, “sudoeste cuarta al sur, dos grados y medio al sur” y la distancia desde “Lantailla”, la “Entallada”, en el sureste de Fuerteventura, al Cabiño era de 106 millas. Los apuntes incluían además contenidos teóricos de navegación y enumeraban los pesqueros y los peligros de la costa.


Apuntes para los patrones de las embarcaciones canarias. Autor desconocido. Lanzarote. 1952. Cortesía de Luis Moreno.

Nuestros pescadores no sólo se sabían la costa “al dedillo”, sino que además también controlaban los fondeaderos, y los pesqueros (lugares de pesca), muy importantes a la hora de faenar.

El doctor Taquin, que a principios del siglo XX compartió con los costeros de Gran Canaria la dura vida marinera, recogió en su publicación el nombre con el que los pescadores canarios nombraban a los pesqueros donde desarrollaban su actividad, así diferenciaban entre el genérico “marisco”, que era un fondo rocoso con conchas y corales; el “pedazo”, que es un “marisco” cortado o enterrado por arena; el “puesto” o “bagón, - bajón - ”, que es un marisco de aproximadamente media milla de ancho; el “bagoncillo, - bajoncillo – “ que es un “puesto” pequeño; la “cantera” que es un marisco de 4 millas de ancho de media; y el “Gondo”, o “placel” que según Taquín era un islote bastante grande.

El nombre del marisco se podía relacionar con la distancia a la costa, “cantera” de tierra o de fuera, con un punto determinado en la orilla, por ejemplo, “la Cantera de Vía Candelaria” o podía tener un nombre específico, la “Barca”, o la “Pedrera”. De igual modo los mariscos se marcaban con enfilaciones a puntos específicos de la costa y también en función de su profundidad.

De acuerdo con la información recabada a bordo por el doctor belga en la Punta del Monito existían 8 puestos, en las inmediaciones de Monte Sano estaba la Cantera de Afuera, los mariscos que estaban cerca de Buen Jardín (*), se denominaban Pedro Domingo, la Ranilla, la Caleta, El Cuervo y el Comedero de Santa Agueda. En las inmediaciones del Camellito, estaban los mariscos de Pan y Amo Mossaremo (Taquín conocía mejor el italiano que el español); la Mille, - Milla -, Demonio; la Goleta; el Buyón, – Boyón -; San o Santa Agustin (a); Tres Montañas; El Embeleso; Oye Kero; y el propio Camellito.


Los pesqueros en los apuntes para los patrones de las embarcaciones canarias. Autor desconocido. Lanzarote. 1952. Cortesía de Luis Moreno.

Más al sur estaban, entre otras, la Cantera de Tierra de Roca Cabrón, la Coralera, en La Cistia el Bajo Grande y otras canteras, mientras que más al sur del Rio de Oro tenemos las Canteras de la Ceva (de la Seba); de Vía Candelaria; de los Reinez, del Golfo, de la Puntilla Negra, o del Morro.
    
En relación a los fondeaderos el Diccionario de Artes de Pesca de España y sus posesiones, en 1923, citaba textualmente, “La zona indicada está llena de puntos de pesca, algunos de los cuales sirven de refugio a los pescadores, por tener muy buen fondeadero para barcos pequeños; pero es lástima que toda esta costa, en la que hay tantos barcos pesqueros, carezcas de faros y balizas, y como es tan baja, se hace muy difícil navegar por allí sin exponerse a serios peligros”

El pescador canario conocía donde abrigarse en caso de mal tiempo, el principal refugio utilizado, donde podían encontrarse hasta 30 barcos fondeados, en 1923, de acuerdo con la referencia citada en el párrafo anterior, era el Río de Oro, Villa Cisneros. Antonio F. Martín Hormiga, refiere a la cala denominada “La Calera” (o Galera, si tenemos en cuenta otras fuentes), frente a Villa Cisneros, como lugar donde se reunían y sentaban sobre una botavara los pescadores de los distintos barcos, al zoco, para pasar el tiempo libre charlando.


Detalle de la Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico, donde se aprecia el Río de Oro y “La Calera” o “Galera”, lugar de reunión de los pescadores canarios.


Villa Cisneros. Libro El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. 1949.

El Río de Oro estaba lleno de peligros y bancos de arena, entre los años 1949 y 1954 el buque “Malaspina” realizó un levantamiento de la zona obteniendo detalles del Bajo Grande, del Bajo del Tablero, Bajo del Carenero, de la Galeota Atravesada, de la Galeota Grande o de la Inés, de la Galeota Blanca o del Bajo Aprieta Primo, entre otros.


Extracto de la carta náutica de 1955 del Instituto Hidrográfico de la Marina en la que se aprecian los bajos situados en el Río de Oro.


Plano del Río de Oro. Dirección de Hidrografía. Madrid. 1885.



Detalle de los cartuchos de la carta de la Costa Occidental de África realizada al igual que la anterior en 1885. Sorprende la distinta localización de La Galera y el detalle del Golfo. 

Otra zona de la costa preferida por los canarios era el Golfo, el Angra o Bahía de Cintra, en la que los pescadores no sólo encontraban abundante pescado, sino que además había un naciente de agua potable al pie de una gran duna al fondo de la bahía. Los patrones entraban por el sur, entre el bajo “Medio Golfo” y la “Puntilla Negra”, pero fondeaban en el extremo norte de la misma al quedarse abrigados de los vientos alisios. Por último Gorrei era un buen sitio para fondear incluso con viento del oeste según se explicaba en el Derrotero de 1947.


Detalle de la Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico, desde El Golfo a Gorrei, lugares de pesca y fondeo de los pescadores canarios.

Desde El Cabiño a Cabo Barbas se practicaba la “Pesca Chica”, al menos a mediados del siglo XX, llamada así por tener una duración de unos tres meses, las embarcaciones empezaban a pescar tras avistar las costas y normalmente descargaban en El Río de Villa Cisneros, para continuar pescando, según relataba Antonio F. Martín Hormiga, en su libro.

Estudio comparativo de la toponimia

A continuación, se realiza el estudio comparativo empezado en la primera serie de artículos referidos a la toponimia de la Costa de África. Recordamos algunos aspectos:

Fuentes consultadas:

Derrotero de la Costa Occidental de África. 1947. Instituto Hidrográfico. Ministerio de Marina. Contemporáneo de los tiempos tratados por el libro de Antonio Félix Martín Hormiga.

Dos publicaciones de naturalistas y científicos europeos que estudiaron la pesquería de la costa africana “in situ”:

El trabajo de Enrico Stassano de 1889, publicado en el fascículo 1 del número de enero-febrero de 1932 del Boletín de Pesca, Acuicultura e Hidrobiología del Ministerio de Agricultura y de la Foresta italiano, con el nombre de “La Pesca en las playas atlánticas del Sahara”

 El extenso documento realizado por el doctor Arthur Taquín denominado “Las Islas Canarias y los Parajes de Pesca Canarios”, publicado en varios números del boletín de la Real Sociedad Belga de Geografía, en 1902.

Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico. La carta incorpora muchos topónimos que probablemente fueron asignados por los pescadores canarios y que no se reflejaron en cartas o publicaciones anteriores.

Derrotero de la Costa Occidental de África, realizado por Alexandre Magno de Castilho, editado en Lisboa, Portugal, en 1866.

Carta Esférica de una parte de la Costa Occidental de África de 1841, confeccionada por Don Joaquín de Frías.

Se muestra el listado de los términos toponímicos que aparecen en las distintas referencias citadas  y su correspondencia entre ellos, ordenados de norte a sur. En amarillo están reflejados los nombres que sólo se encuentran en la publicación de Antonio F. Hormiga, o en los estudios realizados “in situ” por los científicos Stassano y Taquín (ambos científicos coinciden en que los pescadores canarios bautizaron los distintos puntos de la costa de África). En rosa están aquellos topónimos que o bien nombran localidades bien conocidas del siglo XX o bien sólo aparecen en los documentos “oficiales”, como pueden ser el derrotero de 1947, o las diferentes cartas náuticas, o su origen se remonta en el tiempo, pudiendo no tratarse de puntos bautizados por los pescadores canarios. En verde se pueden apreciar aquellos topónimos que aparecen tanto en los datos recabados por los científicos y por Antonio F. Hormiga, como en el derrotero de 1947 y la carta náutica de 1896.

Hay que destacar que no en todos los casos el orden de norte a sur de los topónimos que aparecen en el libro de Antonio F. Hormiga es el mismo que el mostrado en las cartas de Taquin o en las anteriores, no obstante, la discrepancia se suele limitar a una inversión en el orden de lugares adyacentes. En todos los casos se ha mantenido el orden de la primera referencia citada a falta de más datos para corroborar o no la certeza de las posiciones, al menos en esta fase inicial del estudio.

Aún cuando se han consultado múltiples fuentes algunos topónimos pueden haber sufrido deformaciones, modificaciones, o no haberse incluido, por ejemplo en la imagen de los pesqueros de los apuntes de 1952 aparece un Morro San Pedro no localizado en las otras fuentes mientras que en el libro Diccionario de Artes de Pesca de España y sus posesiones, de 1923, tenemos otros topónimos como El Garzón, la Media Vuelta, el Juantón, el Estanque, la Nuca, que no encuentran correspondencia con los estudiados.



De la Restinga a Playa Grande.



De la Punta de Juan Torno a Las Almenas



De la Punta Elbow a la Puntilla de las Reimas



De la Angra de Cintra a Casa Blanca

Daniel Rodríguez Zaragoza. 11 de julio de 2018

Notas:

(*) En Buen Jardín, pequeño valle con algo de vegetación, vivían tribus de moros al parecer hostiles con los Canarios.


A Luis Moreno por su desinteresada colaboración.

Bibliografía:

Diccionario de Artes de Pesca de España y sus posesiones. Benigno Rodríguez Santamaría.  Madrid. Sucesores de Rivadeneyra (S.A.) Artes Gráficas. 1923. Facsímil. Xunta de Galicia. ISBN 84-453-2901-4. Gráficas Varona.

El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. Eduardo Hernández-Pacheco y Esteban; Instituto de Estudios Africanos.; et al. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Africanos. 1949.

El Rabo del Ciclón. Antonio Felix Martín Hormiga. Cofradía de Pescadores “San Ginés”. 1982. ISBN. 84-604-4354-X.

Les Iles Canaries et Parages de Peche Canariens. Docteur Arthur Taquin. Bulletin Societe Royale Belge de Geographie. 1902. Colección DRZ.

Biblioteca Digital Hispánica.
http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/Inicio/index.html

La Pesca sulle Spiagge Atlantiche del Sahara. Dott. Enrico Stassano. 1889. Bollettino di Pesca, di Piscicoltura e di Idrobiologia. Ministero dell’Agricoltura e Delle Foreste. Gennaio-Febbraio 1932.

Biblioteca Digital Francesa, Gallica. http://gallica.bnf.fr/accueil/

Derrotero de la Costa Occidental de África. 1947. Instituto Hidrográfico. Ministerio de Marina.

Pagina Web del Instituto Geográfico Nacional. http://www.ign.es/web/ign/portal.










lunes, 11 de junio de 2018

La toponimia pesquera canaria de la costa de África. Primera parte.


Si hay un libro indispensable para entender todo lo relacionado con la pesca de los canarios en la costa de África durante mediados del siglo XIX, ese es “El Rabo del Ciclón”. 

El capítulo treinta y cinco de la obra de Antonio Félix Martín Hormiga incluye un listado de los términos con los que los pescadores canarios conocían cada lugar, cada detalle, cada marca o referencia, cada accidente geográfico de las áreas de pesca frecuentadas en aquellos tiempos.

En base a la lista incluida en el libro, y a partir de ella, se desarrolla un pequeño estudio, que divido en varios artículos y que intenta ahondar, de un modo preliminar, en la localización, definición y procedencia de los términos que empleaban nuestros marineros y añadir cuantos detalles he podido recopilar al respecto.

En primer lugar, se ha comparado la lista, supongo qué transmitida oralmente al autor del libro, editado en 1982, por profesionales de la mar de aquellos tiempos, mediados del siglo XX, - los tiempos en los que aquel rabo del ciclón asoló las áridas costas africanas -, con otras fuentes disponibles, las siguientes:

1.- Derrotero de la Costa Occidental de África. 1947. Instituto Hidrográfico. Ministerio de Marina. Contemporáneo de los tiempos tratados por el libro de Antonio Félix Martín Hormiga.

2.- Dos publicaciones de naturalistas y científicos europeos que estudiaron la pesquería de la costa africana “in situ”:
a) El trabajo de Enrico Stassano de 1889, publicado en el fascículo 1 del número de enero-febrero de 1932 del Boletín de Pesca, Acuicultura e Hidrobiología del Ministerio de Agricultura y de la Foresta italiano, con el nombre de “La Pesca en las playas atlánticas del Sahara”
b) El extenso documento realizado por el doctor Arthur Taquín denominado “Las Islas Canarias y los Parajes de Pesca Canarios”, publicado en varios números del boletín de la Real Sociedad Belga de Geografía, en 1902.

3.- Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico. La carta incorpora muchos topónimos que probablemente fueron asignados por los pescadores canarios y que no se reflejaron en cartas o publicaciones anteriores.

4.- Derrotero de la Costa Occidental de África, realizado por Alexandre Magno de Castilho, editado en Lisboa, Portugal, en 1866.

5.- Carta Esférica de una parte de la Costa Occidental de África de 1841, confeccionada por Don Joaquín de Frías.

Adicionalmente, y puntualmente, se citarán otras referencias anteriores al siglo XIX.

En esta primera entrada trataremos de la “Mar de Barlovento” definida por el libro como aquella zona de pesca de la costa de África en la que los barcos viveros (mantenían las capturas vivas en tanques con agua salada en el interior de las embarcaciones) o los que iban al salado (mantenían el pescado con sal) iban a pescar volviendo a descargar a las islas haciendo viajes redondos, sin descargar o permanecer en la costa de África.

El límite norte de la pesquería lo establece Antonio F. Hormiga en las inmediaciones del pueblo de Tan Tan, al respecto podemos ver como el Doctor Arthur Taquín, en el plano a continuación, también muestra con nombres castellanos un área algo más al norte de Tan Tan, en los alrededores del cabo Nun o Noun. Cita el Doctor que la “Mar de Barlovento” es frecuentada principalmente por pescadores de Lanzarote.

El límite sur se establece justo al norte del Falso Cabo Bojador, comprendiendo la “Mar de Barlovento” 260 millas de costa, situándose el extremo sur a 175 millas de Arrecife de Lanzarote y el norte a 145 millas, aproximadamente.


La pesquería comprendida en la denominación “Mar de Barlovento” y en la que pescaban, principalmente, embarcaciones y pescadores de Lanzarote.


Vista parcial del plano de Arthur Taquin de 1904 mostrando la toponimia canaria del extremo norte de la pesquería, alrededores de Cabo Noun y su posición relativa con respecto a las islas Canarias.

En el derrotero de Alexandre Magno de Castilho de 1866 encontramos una interesante nota que refiere al Cabo de la Nao (Nun o Noun) como límite norte de la pesquería, aclarando que los pescadores canarios no se atreven ir al norte del mismo por haber más embarcaciones moras (y consecuentemente más peligro de ser atacados o asaltados), mientras que al sur es raro ver una embarcación mora y que los canarios no pescan sólo al lado del continente sino que “con mayor o menor cuidado”, desembarcan para intercambiar la pesca por orchilla y reabastecerse de agua.

En el Cabo Nun el derrotero de 1947 sitúa las ruinas de la mítica fortaleza de Santa Cruz de Mar Pequeña, edificada en un fallido intento del conquistador Diego de Herrera por dominar aquella costa africana. La misma publicación asume, específicamente, que la denominación “Boca de los Robalos” fue puesta por los canarios al abundar ese tipo de peces en la orilla.


Detalle de la Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico.

A continuación, se muestra el listado de los términos toponímicos que aparecen en las distintas referencias citadas  y su correspondencia entre ellos, ordenados de norte a sur. En amarillo están reflejados los nombres que sólo se encuentran en la publicación de Antonio F. Hormiga, o en los estudios realizados “in situ” por los científicos Stassano y Taquín (ambos científicos coinciden en que los pescadores canarios bautizaron los distintos puntos de la costa de África). En rosa aquellos topónimos que o bien nombran localidades bien conocidas del siglo XX o bien sólo aparecen en los documentos “oficiales”, como pueden ser el derrotero de 1947, o las diferentes cartas náuticas, o su origen se remonta en el tiempo, pudiendo no tratarse de puntos bautizados por los pescadores canarios. En verde se muestran aquellos topónimos que aparecen tanto en los datos recabados por los científicos y por Antonio F. Hormiga, como en el derrotero de 1947 y la carta náutica de 1896.

Como se observa los términos empleados por los canarios refieren a accidentes geográficos o aspectos relevantes de la costa, a los comunes, cabo y punta, hay que sumarle “diente” (punta o parte sobresaliente y escarpada, cuando hay varias sucesivas) o “restinga” (punta de arena o piedra debajo del mar, pero con poco fondo). A la popular playa hay que añadirle el genérico “boca”, que nombra una entrada a la costa. El “bago” lo podemos equiparar al “bajo” actual (marisco, zona rocosa bajo el mar, de ciertas dimensiones y poco fondo) y el “meano” es un médano o duna de arena. Las marcas de nuestros pescadores se completaban con los riscos, morros, lomos cuando eran diferenciables del resto de la costa.

En otras ocasiones la escasa vegetación suponía un perfecto método para ubicarse, generalizándose el uso de matas o arboles para nombrar puntos de la costa.

El tamaño, los colores y las formas también servían al pescador canario para denominar a las zonas y así facilitar la navegación por aquella peligrosa costa, así encontramos la Boca Grande, el Meano Colorado o la Punta Blanca, por poner algunos ejemplos. La Canekilla (probablemente recipiente de barro pequeño), Boca de Jarra, La Palangana son ejemplos de definición de la forma de un accidente o determinado lugar.



El topónimo de Las Canequillas se mantiene hasta nuestros días.

Del análisis cronológico podemos observar como existían pocas referencias anteriores a la toponímia de esta costa de África con excepción de los grandes accidentes geográficos, los más relevantes, Cabo Nao, Cabo Juby, Puerto Cansado y Los Matillos.



Fotos de las inmediaciones de Cabo Juby. Libro, El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico.

Respecto a la diferencia de términos hay que tener en cuenta que Enrico Stassano era italiano y que Arthur Taquin probablemente conocía mejor el italiano que el español, así pues, en las listas se observa que algunas palabras pueden tener una incorrecta ortografía. También es relevante observar como algunas denominaciones, transmitidas oralmente durante generaciones se modificaron, por ejemplo, las Matas de Ocho Pulpos en 1896 pasaron a ser La Mata de Cho Pulpo a mediados del siglo XX.

Otros topónimos evidentemente canarios se perdieron en el tiempo y no se recogieron en el libro “El Rabo del Ciclón”, como podemos observar en la tabla: El Bago del Carmen; Las Cuevesillas; La Mata de la Gorga; y un largo etcétera.



Resumen de los topónimos utilizados desde Cabo Nun hasta Cabo Jubi. Elaboración: DRZ. Nota: Los topónimos se corresponden horizontalmente en filas para las distintas referencias estudiadas, en columnas.



Resumen de los topónimos usados desde Cabo Jubi hasta Tierra Mala, justo al norte del Falso Cabo Bojador. Elaboración DRZ. Nota: Los topónimos se corresponden horizontalmente en filas para las distintas referencias estudiadas, en columnas.

Hay que destacar que no en todos los casos el orden de norte a sur de los topónimos que aparecen en el libro de Antonio F. Hormiga es el mismo que el mostrado en las cartas de Taquin o en las anteriores, no obstante, la discrepancia se suele limitar a una inversión en el orden de lugares adyacentes. En todos los casos se ha mantenido el orden de la primera referencia citada a falta de más datos para corroborar o no la certeza de las posiciones, al menos en esta fase inicial del estudio.

De acuerdo con los estudios de Enrico Stassano en 1889 las especies pesqueras que abundaban en la zona, en la Mar de Barlovento, de un modo permanente, eran la Chacarona, el Burro, el Bocinegro, la Sama, la Chopa, la Corvina, la Vaqueta, la Morena, el Congrio, el Tollo y el Galludo y como especies “de paso”, estaban la Sardina Lacha, la Sardina de Ley, el Longorón, el Tasarte, la Anjova y la Caballa.

DRZ 10/06/18.

Nota: Pinchar, clickear en las fotos para verlas ampliadas.

Bibliografía:

El Rabo del Ciclón. Antonio Felix Martín Hormiga. Cofradía de Pescadores “San Ginés”. 1982. ISBN. 84-604-4354-X

Les Iles Canaries et Parages de Peche Canariens. Docteur Arthur Taquin. Bulletin Societe 
Royale Belge de Geographie. 1902. Colección DRZ.

Biblioteca Digital Hispánica.

La Pesca sulle Spiagge Atlantiche del Sahara. Dott. Enrico Stassano. 1889. Bollettino di Pesca, di Piscicoltura e di Idrobiologia. Ministero dell’Agricoltura e Delle Foreste. Gennaio-Febbraio 1932.

Biblioteca Digital Francesa, Gallica. http://gallica.bnf.fr/accueil/

El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. Eduardo Hernández-Pacheco y Esteban; Instituto de Estudios Africanos.; et al. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Africanos. 1949.

domingo, 13 de mayo de 2018

Aquella extraña “Ballenera”, el fotógrafo retratado y un esbozo de arquitectura naval palmera.

El 21 de marzo de 1895, Don Miguel Pérez Concepción, apoderado de los Herederos de Don Ignacio Rodríguez González solicitaba la inscripción en el registro de embarcaciones menores de, textualmente, “un bote que el mencionado Rodríguez construyó con el objeto de aumentar el material de uno de sus buques”.

Del texto de la solicitud era evidente que se pretendía matricular una embarcación existente para dedicarlo “al tráfico de esta rada”, o lo que es lo mismo al tráfico interior de puerto, como diríamos en la actualidad. 

En los siguientes meses las autoridades de Marina emplazaron al maestro mayor de bahía y de carpinteros de ribera de Santa Cruz de La Palma, “para emitir un justiprecio y que se tomarán las medidas necesarias para que el perito arqueador de la provincia verificara el arqueo de la embarcación.” 

El 16 de abril de 1895, Don Nicasio Cabrera, maestro mayor de bahía por aquel entonces, informaba que la embarcación tenía 8.75 metros de eslora, 1.78 metros de manga, 0.54 metros de puntal (*) y 2.56 metros de contorno y tasaba el valor de la misma en 270 pesetas y lo más importante, aclaraba el nombre: “Ballenera”.


Foto general en el muelle de Santa Cruz de La Palma datada entre 1890 y 1895. A la derecha se puede apreciar, en la playa y de color blanco la “Ballenera”, junto a un grupo de personas que la mantienen adrizada. (***)

Foto nº 4724. FEDAC. http://www.fotosantiguascanarias.org/ Colección José A. Pérez Cruz.


Cuatro días después el perito arqueador de la provincia, Francisco Maffiotte, en base a las medidas tomadas por Don Nicasio, estableció el tonelaje de arqueo de la embarcación en “dos toneladas, cuarenta y siete céntimos” ( ya el hecho de que se arqueara con la regla segunda apuntaba a que la embarcación no fue construida en España, ver ** ).

Finalmente el 2 de mayo de 1895 la “Ballenera” pasó al folio 50 de la cuarta lista de la matrícula de Santa Cruz de La Palma.

Era la “Ballenera” sin duda alguna una embarcación singular en el puerto, porque aunque sus formas y sus dos proas recordaban a las embarcaciones canarias, sus dimensiones eran mayores que las construidas en la isla, botes o barquillos normalmente destinados para su uso en la pesca artesanal. 


La embarcación también presentaba algunos aspectos constructivos que podrían hacer dudar de la aseveración de Don Miguel cuando aseguró que la embarcación estaba construida en La Palma. La embarcación tenía dos tablas del casco, las superiores, dispuestas a tingladillo, solapadas, un tipo de construcción no usual en Canarias. Recordaba mucho su silueta a aquellas balleneras de las Azores y desde luego no sería la embarcación más idónea para servir de auxiliar en los buques de Don Ignacio, en los que siempre se solía incorporar falúas, lanchas o botes con estampa o espejo por su mayor capacidad de carga.



Foto datada en 1901. La foto muestra alrededor de la “Ballenera” a las mismas personas que la foto 4724 de la Fedac y en la punta del muelle el fotógrafo que retrató a la embarcación. (***)

http://www.jotaefege.com

La "Ballenera" pasó en 1896 a la propiedad mayoritaria de Don Vicente García Camacho y ya fuera antes o después se le solicitó a Don Sebastián Arozena Lemos, afamado constructor naval de Santa Cruz de La Palma, el diseño de la jarcia y de la arboladura de la embarcación.

Don Sebastián realiza un estudio de las dimensiones de la “Ballenera” (que pudiera estar datado entre 1890 y 1900, año de su muerte) y apunta en su boceto, 8.96 metros de eslora al coronamiento, 8.20 metros de eslora en la flotación, 1.83 metros de manga, 0.52 metros de puntal al banco y 0.72 metros de puntal a la regala, ubica el palo trinquete a 1.90 de la roda de proa y el mayor a 3.43 de la roda de popa y crea un plano vélico comparando el mismo con el de otras embarcaciones de su diseño, como el “Delfín”, realizando diversos cálculos en metros,  pies y sus múltiplos. (****)


Boceto realizado probablemente entre 1895 y 1900 por Don Sebastián Arozena Lemos mostrando el diseño de una arboladura, la jarcia y el plano vélico para la “Ballenera”. 

Colección Privada. Foto DRZ. (****)

Si analizamos el aparejo cabe pensar si la idea de su diseño no estuvo pensada para la navegación de recreo, ya que en aquella época las embarcaciones de recreo se matriculaban en la lista cuarta, junto a las de tráfico interior de puerto.

De igual modo del esbozo realizado por Don Sebastián Arozena destaca el tipo de aparejo elegido, bermudiano, en una época en la que la práctica totalidad de los barcos de recreo se aparejaban con velas cangrejas o en todo caso con el aparejo “Gunter” (ver imagen y *****), que se hizo muy popular a finales del siglo XIX y principios del XX. Sorprende una configuración vélica con dos mástiles, bauprés, dos foques y una vela bermudiana con pujamen libre - sin botavara -  envergada al trinquete, y una vela mayor, también bermudiana, con botavara.

La elección de las velas bermudianas y la subdivisión del plano vélico en varias velas de pequeña área mostraban el deseo de bajar el centro vélico, disminuyendo el par debido a la acción del viento sobre las velas haciendo la embarcación más manejable para poca tripulación al reducir el área individual de cada vela. Seguramente se propuso este diseño a la vista de que era un casco estrecho, con poca manga y sin casco apenas debajo del agua para contrarrestar la deriva que provocaría la navegación a vela.

Relacionado con este último aspecto, en el boceto se observa una línea paralela bajo el alefriz de la quilla que podría mostrar la altura de quilla con la que el constructor naval querría incrementar la existente, la real, que se observa menor en las fotos adjuntas en el artículo.



Embarcación aparejada como Yawl y con velas del tipo “Gunter”

Sailing Boats Around The World. The Classic 1906 Treatise. Henry Coleman Folkard. Dover Publication, Inc.

No sabemos si la embarcación se llegó a aparejar de acuerdo con las instrucciones de Don Sebastián pero si se sabe que estuvo navegando sin motor hasta 1915, año en el que se le instaló un motor de gasolina de 8 HP fabricado por Walter E. Dunn Mfg. Co., Ogdensburg, New York, Estados Unidos.


El Motor Dunn de gasolina de 8 caballos instalado a bordo de la “Ballenera” en 1915. 

http://www.oldmarineengine.com (foros)

Finalmente, en 1919, la viuda de Don Vicente García Camacho, Doña Nieves Rodríguez, solicitaba a las autoridades de Marina el traslado de la “Ballenera” a un almacén situado en la calle La Marina, siendo esta la última noticia que se tiene de la embarcación.

10.05.18 DRZ.

Notas:

(*) Cómo se verifica más adelante en las medidas que aparecen en el plano de Sebastián Arozena, el puntal medido por el carpintero es, con casi total seguridad, la distancia vertical entre el canto alto de la quilla y el canto alto del banco, no llegando a la regala o borda, como actualmente.

(**) La embarcación se arqueó por la regla segunda tal y como se citaba en el Artículo 15  del Reglamento para el arqueo de buques mercantes, publicado en la Gaceta de 5 de diciembre de 1874. “Para determinar el arqueo bajo la cubierta superior se procede como sigue: 1.° Se mide la eslora de la embarcación sobre la cubierta superior desde el canto exterior del alefriz de la roda hasta la cara de popa del codaste, de cuya medida se descuenta la distancia comprendida entre la intersección de la bovedilla con la cara de popa del codaste y el canto exterior del alefriz del mismo. 2.° Se mide igualmente la manga del buque en el fuerte y de fuera afuera de forros. 3.° Se señalan en los dos costados en una misma perpendicular al plano diametral que pasa por el sitio de la mayor manga los cantos superiores de la cubierta alta. Se hace pasar bajo la quilla una cadena que vaya de una a otra señal, y se mide el largo de esta cadena. 4.° Obtenidas dichas medidas, se suman la manga y el contorno exterior dado por la cadena; de esta suma se toma la mitad, se eleva al cuadrado, y el resultado se multiplica por la eslora y después por el factor 0,18 si los buques son de casco de hierro, ó por el factor 0,17 si los buques son de madera o de construcción mixta. En ambos casos el resultado obtenido se divide por 2,83 para tener el tonelaje.”

Si aplicamos la ecuación propuesta:  0.17 * 8.75 * ((1.78+2.56)/2)^2 / 2.83, el resultado son las 2.47 toneladas moorson que obtuvo el arqueador Maffiotte (una tonelada moorson equivale a 2.83 metros cúbicos, en nuestro caso serían 6.99 metros cúbicos en total). 

En la regla 24 del Reglamento se especificaba que la sencilla regla segunda se aplicaba, textualmente “…2º A los buques que haya necesidad de arquear con un objeto cualquiera que no sea el de inscribir su tonelaje en el registro oficial del buque” mientras que la regla primera, más compleja, se utilizaba para arquear los buques en construcción o que se construían es astilleros españoles”

(***) Observando las fotos es evidente que se tomaron el mismo día, probablemente entre 1895 y 1901.

(****) Parte de la obra de Sebastián Arozena Lemos y de su hermano Fernando como constructores navales se puede apreciar hasta el 30 de septiembre en la exposición temporal, El velero “Verdad” y su época, que con motivo de la donación de la campana de la bricbarca al Museo Naval de Santa Cruz de La Palma se muestra en el Centro de Interpretación de La Bajada situado en la Plaza de Santo Domingo de la capital palmera.

(*****) Una de las clases de regata más famosas en España en la década de los 20 del siglo XX, los “Hispania”, navegaban con aparejo “Gunter”, el aparejo Marconi o bermudiano se popularizó mucho después.

Agradecimientos:

Carmen Concepción/Fernando Arozena.

Bibliografía:

Archivos del Distrito Marítimo de Santa Cruz de La Palma.

Gaceta de 5 de diciembre de 1874. www.boe.es.

Sailing Boats Around The World. The Classic 1906 Treatise. Henry Coleman Folkard. Dover 
Publication, Inc. 2000. ISBN 0-486-41099-4

http://www.fotosantiguascanarias.org/

http://www.jotaefege.com

http://www.oldmarineengine.com (foros)