martes, 18 de septiembre de 2018

La "Joven Manuela" de Juan Marrero Medina.



La “Joven Manuela”. Rol de la embarcación, archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

Sólo una foto, un retazo de vivencias pasadas, algo que llama la atención pero que es insuficiente para conocer de verdad la vida de un velero tardío canario, de esa última flota de pesqueros que navegaron hasta el final a vela, la mayoría sin motor, sin más medios de propulsión, exprimiendo el rigor de los alisios al máximo. Brisas implacables que envejecieron a hombres y barcos, arrugas y grietas.

Sólo una imagen, una que se salvó del propio interés que suscitaban los barcos de vela en otras épocas y que hicieron de las fotos de los roles objetos deseados por los coleccionistas. Los roles (de despacho y dotación) eran documentos que incluían detalles de la vida de los barcos pero que cuando se rellenaban por completo debían devolverse a las Comandancias de Marina. Era entonces cuando las fotos (1) empezaban a desaparecer, salvo en contadas excepciones. En el mejor de los casos esas imágenes, que nos transportan a unas islas, en la posguerra, deprimidas y pobres, han llegado a las redes sociales, en otros, se han perdido para siempre.

La fotografía que nos ocupa sigue estando en el archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas y nos muestra la airosa “Joven Manuela”, uno más de aquellos hermosos pailebots (2) que se dedicaban a la pesca en la Costa. Si la ampliamos vemos a los tripulantes de pie apoyados en la “obra muerta” definida por el generoso arrufo de la embarcación. La enhiesta proa lanzada, de “violín”, su bauprés y botalón, y las velas, el foque, la volante, la trinqueta, el trinquete, y la mayor, estas últimas entre botavaras y cangrejas, rememoran singladuras pasadas.



Ampliación de la imagen de la “Joven Manuela”. Rol de la embarcación, archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

Se aprecian estays, drizas, obenques, sosteniendo la arboladura, las faroleras de costado, un aro salvavidas y hasta las características nasas que se llevaban a la Costa (todavía queda alguna en Lanzarote). Desgraciadamente tenemos que imaginar otros elementos a bordo como podían ser las barricas, los baldes, la talega, la panera, el navajón, el jodeor, la rociega o las bateas, entre tantos otros utensilios que integraban el equipamiento de la embarcación. También podemos intuir la sencilla disposición del pesquero, con su camareta a popa, el humilde rancho en la proa, y el vivero, - y es que la “Manuela” era una embarcación de pesca con vivero, para el transporte de la pesca viva hasta el puerto de destino - , en el centro de su eslora.

La “Joven Manuela” fue construida por uno de los carpinteros de ribera más activos a principios del siglo XX en Las Palmas, el Maestro Juan Marrero Medina (3). Don Juan Marrero trabajó en San Telmo hasta que todos los carpinteros de ribera se trasladaron al Puerto de La Luz. Casi todas las embarcaciones que construyó se completaron en la playa de San Rafael, situada en el lado este del itsmo de la Isleta cerca del barrio de San Rafael (4).

Era la “Manuela”, - folio 517 de la tercera lista de Las Palmas -, una goleta de mediano porte, 16.95 metros de eslora, 5.32 metros de manga, 2.60 metros de puntal, 41.06 toneladas de registro bruto y 33.77 toneladas de registro neto. Su valor de construcción se elevó a 16.646 pesetas y sus primeros dueños fueron Sebastián Henríquez, Bernardino Montenegro y Tomás Betancort. El desplazamiento de la embarcación era de 102 toneladas y su carga máxima 74, de acuerdo con los datos del Registro de Buques.

No consta que se instalará motor alguno en la “Manuela” en toda su vida útil, su única propulsión fue la vela.


En la prensa de las cuatro primeras décadas del siglo XX encontramos múltiples referencias a las escalas de la “Joven Manuela” en el Puerto de La Luz.


5 de febrero de 1918, hace poco más de 100 años. Diario de Las Palmas. Jable. Hemeroteca Digital de la ULPGC.



El buque continuó con sus idas y venidas a la “Costa” y según fuera la época hacía escala en Villa Cisneros o llegaba hasta la “Güera” para ser despachado para pescar en la Bahía del Galgo por un mes (5). Rol de la embarcación. Archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

En la destructiva tormenta que es protagonista del libro “El Rabo del Ciclón”, la prensa dio por perdido el barco, pero de la lectura del artículo y del propio y magnífico libro de Antonio F. Martín Hormiga se deduce que el balandro que se hundió fue el “Joven Carmela” del armador conejero Manuel Bermúdez Bermúdez, no el pailebot que nos ocupa, el “Joven Manuela”, del cual no consta, además, que tuviera un armador lanzaroteño. 


Periódico La Falange de 30 de diciembre de 1951 en la cual se da por error, por perdida, la “Joven Manuela”. Jable. Hemeroteca Digital de la ULPGC.

De los avatares pesqueros de la embarcación poco sabemos, pero al menos por la prensa hemos podido extractar esta curiosa nota, que apareció en el Diario de Las Palmas de 12 de enero de 1954

Un pez espada de enormes proporciones estuvo a punto de hacer zozobrar al velero "Joven Manuela" de esta matricula, cuando, desde el norte de Dakar, regresaba a Las Palmas cargado de pescado (6). El "Joven Manuela", es un velero de 35 toneladas. El accidente ocurrido cuando faltaban solamente cuatro días para llegar al puerto de La Luz. La tripulación observó entonces una fuerte sacudida en la embarcación y creyó que el pesquero había tropezado con algún objeto, pero entonces los tripulantes descubrieron un gigantesco pez de cinco o seis metros de largo, que se debatía en medio de una gran mancha sanguinolenta. El velero continuo su ruta y unas horas más tarde el timonel advirtió que el barco estaba más sumergido de popa. Al destapar la bodega donde se encontraba la pesca capturada, se observó que el barco estaba tocado y hacia agua. Los pescadores tuvieron que trabajar denodadamente para taponar la brecha. Ya en Las Palmas, el «Joven Manuela", fue reconocido, observándose una brecha en la parte central, habiendo hundido un tablero entre las cuadernas y aprisionando en la abertura el estilete del pez espada, de unos 40 centímetros de largo, de forma cónica. Se supone que el pez espada se lanza contra otro pez en el preciso momento en que pasaba el "Joven Manuela", pues afirman los tripulantes que no acostumbran a atacar las embarcaciones.”

Finalmente, en 1957, nuestro pailebot era embargado y subastado por impago de salarios, hasta tres veces, con un valor en 118.000.- pesetas.

El 2 de abril de 1958 el Diario de Las Palmas se hacía eco de su hundimiento y, a modo de panegírico, citaba:

“Aquellos tiempos en que Europa pasaba hambre están lejanos. También están lejanos aquellos tiempos en que por dicha circunstancia el negocio de la pesca era floreciente en Canarias. No obstante, el pescador continúa aferrado a lo suyo con la esperanza de que los buenos precios retornen y sea la ocasión de desquitarse. El despachar un barco para la pesca representa muchos miles de duros y si la "marea" no se dio bien la pérdida, se multiplicaba por dos y si una segunda "marea" tampoco dio resultado, la multiplicación es por tres...A veces el armador se cansa de tanto fracaso y antes de continuar perdiendo miles da duros amarra los barcos y los abandona a su suerte. No es la primera vez que hemos visto dentro de las aguas de la bahía asomando sobra la superficie del agua parte del casco o los palos de uno de aquellos. No sabemos de las razones que motivaron el abandono del pailebot "Joven Manuela", de 41 toneladas, y 16,95 metros de eslora, pero lo que sí sabemos, porque nos lo explica la fotografía, es que del "Joven Manuela" sólo queda a la vista parte de lo que fue su arboladura. Hace tres meses o algo más que descansa en el fondo del mar.”


Diario de Las Palmas de 2 de abril de 1958. El “Joven Manuela” hundido en el Puerto de La Luz. Jable. Hemeroteca Digital de la ULPGC.

Daniel Rodríguez Zaragoza. 19.09.2018.

Agradecimientos.

Amalio Barrera Moya.
Luis Moreno

Bibliografía.

Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

El Rabo del Ciclón. Antonio F. Martín Hormiga. Cofradía de Pescadores de San Ginés. 1992. ISBN 84-604-4354-X.

Jable. Hemeroteca Digital de la ULPGC.


El Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria. Tipografía del diario. 1909. Memoria Digital de Canarias.

Notas:

(1) En los archivos existen distintos modelos de Rol, no obstante no existe una fecha clara de fecha de impresión y cambio de los distintos formatos y desde luego no coinciden con las dos reglamentaciones principales al respecto, la Real Orden de 23 de noviembre de 1922 y la Orden de 7 de octubre de 1958, por la que se aprobaba el nuevo modelo de “Rol de Despacho y Dotación”. En alguna fecha intermedia, sobre la década de los 40 del siglo XX, se introdujo la obligatoriedad de incluir fotografías que se ubicaban, grapaban o pegaban en las primeras páginas del documento, en un marco o casilla preparada al efecto.

(2) El pailebot o goleta es una embarcación, de acuerdo con la terminología de la época, que constaba de dos mástiles, trinquete (a proa y de menor altura) y mayor, a popa, y un aparejo sin velas cuadras, sólo velas orientadas de proa a popa, tal y como se muestra en la imagen a continuación.


El dibujo pertenece a unos apuntes del año 1952 encontrados en un baúl o caja costera por Luis Moreno, estudioso y coleccionista de la tradición “costera” de Lanzarote. La imagen muestra el plano vélico de la goleta o pailebot, pero también incluye un pequeño poema marinero:

“Con todas mis velas rotas”
“Lastre de vino y de ron”
“He de cruzar el callejón”
“Por donde el viento me bota”

(3) Figuran en las listas del registro de buques de Las Palmas, como embarcaciones de más de 10 metros de eslora (entre 22.63 y 10.93), de lista tercera, de pesca, construidas por Juan Marrero Medina, las siguientes:

1903. Pailebot Joven Jacinto.
1905. Pailebot Joven Manuela.
1905. Balandro Tenerife.
1912. Balandro Rosa.
1913. Balandro Concepción
1913. Balandro San José
1913. Balandro María del Carmen Leonor
1914. Pailebot Juan José
1914. Balandro Cecilio
1915. Balandro Fortuna
1916. Pailebot Villa de Teror
1919. Balandro Soledad
1919. Balandro Concha
1921. Balandro José Rodríguez
1922. Balandro Joven Dolores
1922. Balandro Fernando

También hizo varias embarcaciones de recreo, entre las que destacamos el yate, balandro, “María”, para el Real Club Náutico de Gran Canaria, en 1908, o el bote de vela latina “Minerva”.

La página 5 del periódico La Provincia del domingo 19 de agosto de 1923, en su sección de “Noticias del Puerto de La Luz” incluía dos relacionadas con los barcos citados anteriormente y que por su singularidad merecen ser incluidas en el presente artículo:

“UN PAILEBOT PERDIDO. El balandro «José Rodríguez», de ésta matrícula, que salió de este puerto el 30 de mayo para la pesca del salpreso, se ha encallado en el sitio denominado el «Parché» (Costa de África). El patrón de dicho velero, nos ha manifestado, que después de hacer la pesca, se dispuso a regresar a éste puerto y que en la madrugada del 13 del actual, unas malas corrientes que hay por aquel lugar, les llevó a la playa, quedando el barco varado en un banco de arena. No teniendo probabilidades de recuperar el balandro embarcaron en la lancha los diez individuos que componían la tripulación, y después de cuatro horas de navegación, fueron recogidas por el pailebot «Jesús», que también venía con dirección a Las Palmas. Hoy saldrán varios hombres en otro pailebot, para el referido sitío, con objeto de ver si pueden salvar el barco, aunque se cree difícil por hostilidad de los moros que merodean por aquellos contornos.”

“Procedente de la pesca ha llegado el pailebot «Fortuna» propiedad de don Juan Marrero quien trajo 259 langostas para el consumo de ésta plaza.”

La primera noticia nos da idea de la dureza de las condiciones de pesca en la Costa y lo efímera que podía ser la vida marinera de algunos veleros, en el caso del “José Rodríguez”, apenas dos años, y la segunda el auge que tuvo la pesca y venta de langostas africanas, transportadas vivas en viveros hasta Las Palmas, en algunos años del siglo XX.

Juan Marrero, a la derecha, en foto aparecida en el rotativo “La Provincia” de 15 de noviembre de 1934. Jable. Hemeroteca digital de la ULPGC.

(4) Un interesante artículo que nos sitúa en el barrio y playa de San Rafael lo podemos encontrar en la siguiente dirección: https://pellagofio.es/islenos/historia-oral/el-tunel-del-tiempo-tras-un-porton/


Ubicación de la playa de San Rafael (justo al sur del actual edificio y plaza Woermann), marcada sobre el plano general del Puerto de La Luz. El Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria. Tipografía del Diario. 1909. Memoria Digital de Canarias.

(5) Era el procedimiento establecido de acuerdo con el Convenio Franco Español de 1900 y con el Decreto del Gobierno General de 2 de mayo de 1931 según rezaba en los Roles.


Instrucciones para la entrada de las embarcaciones de pesca en la Bahía del Galgo. Archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

(6) Probablemente, y al igual que la famosa goleta Bella Lucía, se dedicaba por aquel entonces a recoger la pesca en Senegal, Dakar y transportarla a Canarias, sin efectuar labores de pesca.


miércoles, 22 de agosto de 2018

Puerto de La Luz. Mercantes en blanco y negro.

Las décadas de los 60 y 70 del siglo XX fueron una época de crisis y guerra fría, pero también de oportunidades. El incesante tráfico portuario en aquellos años fue un reflejo de los devenires internacionales, con sus luces y sus sombras.

A continuación se muestran algunas fotos tomadas por Don Juan Garrido López (DEP), detalles de una rica vida profesional que nos transportan a otros años. Recuerdos en blanco y negro.

DRZ 22.08.18.


Entrando en el Puerto de La Luz en el buque tanque Mitra.




El Buque Vorras y un "oceanográfico" a su proa, en el Dique del Generalísimo.


El Enrique Nvo.


El Karos atracado junto al edificio de la Junta de Obras del Puerto.


El Ciudad de Toledo


El Llusanes atracado en el muelle Primo de Rivera.


El Baden con el silo detrás.


El Cala Valldemosa.


El Brasil Star saliendo del puerto.


El cubano Océano Índico, el Isla de la Juventud y otro barco, fondeados frente a la Playa de las Alcaravaneras.


Imagen habitual en el Puerto en aquellos años.


La popa del famoso Manhattan.


Impresionante proa del Manhattan.


Irpinia en el Dique del Generalísimo.


El Redstone, americano.


Petrolero sin identificar







jueves, 2 de agosto de 2018

Una vida de película, breve historia de la balandra Rosa.



Foto de la Rosa después de la reforma realizada antes de que la misma dejara definitivamente las islas. Cortesía de Fredy Tabares González (*).

Luis Trujillo Rodríguez fue uno de los principales carpinteros de ribera de Lanzarote de primera mitad del siglo XX. Nacido en las postrimerías del siglo XIX, murió en 1965 a los 84 años de edad. De acuerdo con el artículo que apareció en el periódico tinerfeño "El Día" e incluido en el ejemplar de la “Antena” de 2 de marzo de 1965, el Maestro dedicó a su profesión la friolera de 70 años, ejerciéndola desde 1895. Se calculaba que había construido más de un centenar de embarcaciones.

Desgraciadamente la lista completa de sus creaciones va cayendo en el olvido pero gracias a documentos oficiales hoy en día podemos saber que entre muchas otras construyó el vivero Arrecife, en 1906; el balandro España, en 1916; el balandro General Prim, en 1918; un barquillo de casi doce metros de eslora, el Padre y los tres hermanos, en 1918; el famoso balandro Micaela en 1921; el balandro San Miguel en 1921; la balandra objeto de nuestro artículo, la Rosa, en 1921; el balandro Mary del Carmen, en 1943; las lanchas María del Carmen y Primorosa en 1945; el balandro Paco en el mismo año; el balandro Luis César en 1947; el balandro Camello en 1948; y el balandro Juan Bele en 1949; todas ellas de más de 10 metros de eslora (**).

En lo que respecta a las embarcaciones menores, a modo de ejemplo, sólo en 1914 construyó los barquillos siguientes: Las Nieves; Las Mercedes; Tomasa; Santiago; San Fernando; San Francisco; San Luis; San José; San Enrique; San Antonio; Joven José y Emilio, un total de 12 embarcaciones.

Además, el Registro de Buques de Las Palmas le asigna ser el constructor, en La Habana, concretamente en los astilleros de Regla, entre 1918 y 1920, del pailebot de tres mástiles y 52.11 metros de eslora, con 730.26 toneladas de arqueo bruto, nombrado Viuda de Orive, buque que fue matriculado en 1920.


Foto del España, construido por el Maestro Luis Trujillo Rodríguez en 1916. Foto cortesía de Angel Díaz Delgado (DEP) (***)


En 1921 el Maestro construyó en Arrecife de Lanzarote la balandra Rosa matriculándose con el folio 20 de la lista segunda de la matrícula de Arrecife de Lanzarote. La embarcación era de propiedad mayoritaria - 9/10 -, de Guillermo Toledo Rodríguez, quedando el décimo restante propiedad de Alberto Lasso Morales. En 1924 el segundo le vendió al primero su parte quedando la propiedad completa para Guillermo Toledo.

La eslora de la embarcación era de 20.75 metros, su manga 6.55 metros y su puntal 2.78 metros, siendo su tonelaje o arqueo bruto, 72.42 toneladas. La embarcación se inscribía el 11 de noviembre de 1922.

Aparejaba la embarcación de balandra, que en Canarias significaba el aparejo que actualmente se conoce como ketch, con el mástil a proa más grande que el de popa, situado este último a proa de la mecha del timón.


Vista parcial del primer registro de la Rosa, en el que aparece la denominación de balandra. 1922. Archivos del Distrito Marítimo de Arrecife de Lanzarote.

Pronto iniciaría viajes con carga general entre las islas orientales, principalmente.

El calado medio en carga eran 2.95 metros, tenía una bodega de 330 metros cúbicos y dos escotillas y su desplazamiento en carga se situaba sobre las 110 toneladas, datos que aparecían, entre otros, en una nota del Registro de Buques de 1925.


La Rosa, de generosa manga y puntal, en el varadero de Malta. Foto mostrando su popa “americana” con espejo, y las suaves salidas de agua, líneas propias de un barco diseñado para la navegación a vela. El barco originalmente no tenía motor auxiliar para su propulsión. Foto tomada por Cecilio Martín Tenorio “Chilo”. Cortesía de Fredy Tabares González.


La Rosa en el varadero de Malta. Impresionante carena de la balandra, destaca la roda derecha, vertical y el amplio arco de circunferencia que conforma el pie de roda de la embarcación, realizado con el ánimo de reducir la longitud de la quilla en proa y de este modo facilitar la maniobrabilidad. La fortaleza de la embarcación se aprecia en el generoso volumen de la obra viva en proa. Diseñada para el cabotaje interinsular mostraba la Rosa una astilla muerta moderada y una posición y curvatura del pantoque que daban paso a unos costados casi verticales, hábil compromiso para obtener una capacidad de carga suficiente para la época sin mermar las prestaciones para la navegación a vela. Foto tomada por Cecilio Martín Tenorio “Chilo”. Cortesía de Fredy Tabares González. (****)


La Rosa aparece en la foto, parcialmente, siendo el barco más alejado de la cámara en el extremo de la derecha de la foto, fácilmente identificable por su aparejo de balandra y su balaustrada a popa. Cortesía de Fredy Tabares González.

La vida marinera de la Rosa como barco de cabotaje fue discreta y como muchos otros barcos que originalmente se dedicaron al transporte de carga y pasajeros entre las islas, al repuntar la pesca en le vecina “Costa” de África, cambió su actividad.

En 1942 se inscribe la embarcación en el Registro de Buques de Arrecife de Lanzarote con el folio 893 de la lista tercera, barcos de pesca. En 1957 pasa a la propiedad de Santiago Hernández Alvarez, siendo vendida por los herederos de Guillermo Toledo, los hermanos Toledo Duchemín. En 1967 se le instalan equipos de radiocomunicaciones y un motor Deutz, de 4 cilindros y 150 caballos de potencia.

Como incidencias conocidas de esta época de la vida de la embarcación decir que fue objeto de una asistencia, salvamento o remolque, en 1951, y que en 1952 estuvo involucrada en un expediente de contrabando, hecho bastante común en aquellos tiempos de férreo control de la dictadura franquista.

El destino tenía reservado un giro inesperado en la vida de la Rosa desde el momento en el que Joseph Stanley Seeger Junior aterrizó en la isla y se enamoró de la balandra que ya por aquel entonces languidecía en Puerto Naos añorando tiempos mejores.
 
En 1973 se cambiaba la lista a la Rosa del folio 893 de la tercera lista (pesca) al folio 81 de la quinta lista de recreo también de la matrícula de Arrecife de Lanzarote. El 25 de mayo de 1976 pasa a ser propiedad de Stanley Seeger por cien mil pesetas de la época, exportándose al Reino Unido el 5 de junio de 1979.

El nuevo propietario, antes que el barco abandonara Lanzarote, realizó una reparación y sustitución en profundidad de los elementos y piezas estructurales que estaban en mal estado y además modificó completamente la disposición interior y la cubierta de la embarcación, añadiendo una voluminosa caseta sobre la misma para adaptarla a su uso como yate particular de recreo. La arboladura y la jarcia se reconstruyó por completo (*****).

De igual modo se le sustituyó el motor propulsor, cambiando el Deutz de 150 HP por un mítico Gardner 8LXB, de 170 HP a 1500 rpm, además de dos grupos auxiliares Ford de 45 KVA (*****). El motor Gardner permanece a bordo en la actualidad.


La balandra en el varadero de Puerto Naos durante la gran reparación de finales de los años 70. Cortesía de Fredy Tabares González.

Maestro Tito, Evaristo González Hérnandez, asumió en primer lugar la reparación que terminarían, principalmente en los interiores, arboladura y la cubierta, Víctor Perdomo Curbelo, Manuel Fontes y Manuel Guillén Barrios, carpinteros de ribera de experiencia y muy conocidos en Lanzarote, además de otros carpinteros blancos.

Muchos años después se valoraba la calidad de los acabados interiores en los cuales se había empleado principalmente laurel de indias, costosos herrajes y elementos realizados a medida, niquelados y mármol de Thassos de la mejor calidad en las encimeras (******).


La Rosa siendo reformada en Arrecife de Lanzarote. https://www.krigsseilerregisteret.no

Joseph Stanley Seeger nació en Milwaukee, Estados Unidos, el 18 de mayo de 1930 y murió el 24 de junio de 2011. Nacido en una rica familia heredó de sus padres el interés por coleccionar. Con el tiempo se interesó por el arte y empezó su época de coleccionista, exhibiendo por primera vez en Estados Unidos, en 1961. Sobre esa época fue a vivir a Grecia país que tuvo que abandonar para escapar de la Dictadura de los Coroneles de abril de 1967 acabando en la isla de Lanzarote. Stanley Seeger se estableció en Tías y formó parte del círculo más íntimo del artista César Manrique, permaneciendo en Lanzarote hasta 1979, año en el que se trasladó a Inglaterra y en el que compró, por el precio más alto pagado nunca en Inglaterra por un inmueble, - en aquel momento -, la famosa mansión Sutton Place situada en Surrey. Otro hito en la vida de un reservado Stanley fue la famosa venta de 88 cuadros de Picasso en una sola subasta, realizada en 1993, en Sotheby’s.

De nuestra Rosa en las manos de Seeger poco más se sabe, en las biografías aparece a veces la embarcación con un nombre más artístico, “Rosenkavalier”, y se citaba que él vivía en ella por épocas y se la ubicaba en el Caribe o en el Mediterráneo.

Se tiene referencia de una reparación realizada en Viareggio, Italia, en la primavera y verano de 1992. Un artículo en la revista Classic Boat firmado por el director de obra, R. Davies, citaba trabajos realizados sustituyendo baos y reubicando el lastre al limpiar el casco y ver, debido a los agujeros de la clavazón de las planchas de cobre originales, que la primera línea de flotación había sido modificada cuando se transformó en yate de recreo, devolviendo por dicho motivo a la Rosa a su asiento original.

Michael Kennedy, carpintero de ribera irlandés, junto a Donn Constanzo y Simon Grillet completaron el trabajo de restauración, que fue especialmente complejo puesto que se tenían que preservar los interiores, considerados de extrema calidad, incluida la escalera en espiral (*****).



Detalles de los interiores de la Rosa. www.yachtcharterfleet.com.

También a la vida marinera de la balandra se le dio un tinte más épico y se situó en los grandes bancos de Terranova, en la época de la famosa Bluenose y de la película “Capitanes Intrépidos”, quizás por haber sido construida el mismo año que la mítica goleta.  

En los primeros años del siglo XXI la balandra dejó de navegar al necesitar reparaciones debido al mal estado de la roda.

En 2005 Seeger donó la Rosa a la ONG SOS Grand Bleu, convirtiendo esta asociación la embarcación en un barco escuela con capacidad para 35 personas, después de realizar las necesarias reparaciones, realizando sus actividades principalmente en el sur de Francia, muy cerca de Niza. 

La ONG incluía información acerca de la supuesta historia de la Rosa, la cual seguía deformándose citándose como punto de construcción, por ejemplo, un inexistente “Port Pescadores”, y que por más de 40 años había sido utilizado por un pescador danés en Terranova, Canada, a la pesca del bacalao.


Imágenes de la Rosa extractadas de un documento que mostraba las actividades de la Asociación SOS Grand Blue. Saint Jean Cap Ferrat. Francia.
https://www.sosgrandbleu.asso.fr/

En 2011 el barco se encontraba en venta a través del Broker Berthon, por el precio de 210.000.- libras. La citada casa aportaba información de la embarcación detallando una extensa lista de equipos, servicios e instalaciones, entre los que estaban tres generadores.



La Rosa fondeada en el sur de Francia. 2011. www.berthon.co.uk
  
El barco finalmente se vendió y lo localizamos en la actualidad en aguas de Malta, donde aparentemente se dedica a actividades de charter, desconociéndose el propietario actual.

La balandra Rosa es el barco más antiguo construido en Lanzarote, del que tengamos conocimiento, que sobrevive en la actualidad, prueba de la calidad de la carpintería de ribera conejera durante el siglo XX.

¿Volverá a navegar en aguas canarias?

 Daniel Rodríguez Zaragoza. Agosto – 2018.


La balandra Rosa en Malta. http://www.shipspotting.com

Agradecimientos.

Fredy Tabares González.

Personal del Distrito Marítimo de Arrecife de Lanzarote.

Sucesores de Evaristo González Hernández.

Notas:

(*) La misma foto se encuentra en la colección que existe en las instalaciones del taller de carpintería de ribera de los Sucesores de Evaristo González Hernández.

(**) Las listas e información del Registro de Buques no son homogéneas y no en todas las épocas se reflejaba el constructor de las embarcaciones.

(***) Angel Díaz Delgado mantenía, con medios propios y sin subvención alguna, en dos salones situados en el barrio de Titerroy, Arrecife, un auténtico museo referente a la actividad pesquera en Lanzarote y la vecina Costa de África, principalmente durante el siglo XX. Disponía además de una extensa base de datos de las embarcaciones, sus características y fotos. Expreso mi deseo, desde este blog, de que los Organismos Públicos se interesen por la colección y de que en colaboración con los herederos de Don Angel, todo este patrimonio pase a engrosar los fondos y los archivos del futuro Museo marítimo y de la pesca de Arrecife, para su mantenimiento y disfrute de futuras generaciones.

(****) La astilla muerta es el ángulo o el “tiro” que forma el fondo con la horizontal. El pantoque es la zona redondeada del casco que separa el fondo del costado de la embarcación.

(*****) El palo mayor, palo de mesana, mastelero, botalón, botavara de trinqueta, botavara de mayor, cangrejo de mayor, botavara de mesana y cangrejo de mesana, costaron 400.000.- pesetas de la época. La instalación de los motores la hizo la Rocar, según consta en la documentación disponible.

(******) Según artículos de la revista Classic Boat números 244 y 247.

Bibliografía:

Revista Classic Boat nº244.

Revista Classic Boat nº247.

https://www.sosgrandbleu.asso.fr/

http://www.shipspotting.com

https://www.krigsseilerregisteret.no

www.yachtcharterfleet.com

http://www.berthon.co.uk

https://en.wikipedia.org/wiki/Stanley_J._Seeger

Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.