lunes, 11 de junio de 2018

La toponimia pesquera canaria de la costa de África. Primera parte.


Si hay un libro indispensable para entender todo lo relacionado con la pesca de los canarios en la costa de África durante mediados del siglo XIX, ese es “El Rabo del Ciclón”. 

El capítulo treinta y cinco de la obra de Antonio Félix Martín Hormiga incluye un listado de los términos con los que los pescadores canarios conocían cada lugar, cada detalle, cada marca o referencia, cada accidente geográfico de las áreas de pesca frecuentadas en aquellos tiempos.

En base a la lista incluida en el libro, y a partir de ella, se desarrolla un pequeño estudio, que divido en varios artículos y que intenta ahondar, de un modo preliminar, en la localización, definición y procedencia de los términos que empleaban nuestros marineros y añadir cuantos detalles he podido recopilar al respecto.

En primer lugar, se ha comparado la lista, supongo qué transmitida oralmente al autor del libro, editado en 1982, por profesionales de la mar de aquellos tiempos, mediados del siglo XX, - los tiempos en los que aquel rabo del ciclón asoló las áridas costas africanas -, con otras fuentes disponibles, las siguientes:

1.- Derrotero de la Costa Occidental de África. 1947. Instituto Hidrográfico. Ministerio de Marina. Contemporáneo de los tiempos tratados por el libro de Antonio Félix Martín Hormiga.

2.- Dos publicaciones de naturalistas y científicos europeos que estudiaron la pesquería de la costa africana “in situ”:
a) El trabajo de Enrico Stassano de 1889, publicado en el fascículo 1 del número de enero-febrero de 1932 del Boletín de Pesca, Acuicultura e Hidrobiología del Ministerio de Agricultura y de la Foresta italiano, con el nombre de “La Pesca en las playas atlánticas del Sahara”
b) El extenso documento realizado por el doctor Arthur Taquín denominado “Las Islas Canarias y los Parajes de Pesca Canarios”, publicado en varios números del boletín de la Real Sociedad Belga de Geografía, en 1902.

3.- Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico. La carta incorpora muchos topónimos que probablemente fueron asignados por los pescadores canarios y que no se reflejaron en cartas o publicaciones anteriores.

4.- Derrotero de la Costa Occidental de África, realizado por Alexandre Magno de Castilho, editado en Lisboa, Portugal, en 1866.

5.- Carta Esférica de una parte de la Costa Occidental de África de 1841, confeccionada por Don Joaquín de Frías.

Adicionalmente, y puntualmente, se citarán otras referencias anteriores al siglo XIX.

En esta primera entrada trataremos de la “Mar de Barlovento” definida por el libro como aquella zona de pesca de la costa de África en la que los barcos viveros (mantenían las capturas vivas en tanques con agua salada en el interior de las embarcaciones) o los que iban al salado (mantenían el pescado con sal) iban a pescar volviendo a descargar a las islas haciendo viajes redondos, sin descargar o permanecer en la costa de África.

El límite norte de la pesquería lo establece Antonio F. Hormiga en las inmediaciones del pueblo de Tan Tan, al respecto podemos ver como el Doctor Arthur Taquín, en el plano a continuación, también muestra con nombres castellanos un área algo más al norte de Tan Tan, en los alrededores del cabo Nun o Noun. Cita el Doctor que la “Mar de Barlovento” es frecuentada principalmente por pescadores de Lanzarote.

El límite sur se establece justo al norte del Falso Cabo Bojador, comprendiendo la “Mar de Barlovento” 260 millas de costa, situándose el extremo sur a 175 millas de Arrecife de Lanzarote y el norte a 145 millas, aproximadamente.


La pesquería comprendida en la denominación “Mar de Barlovento” y en la que pescaban, principalmente, embarcaciones y pescadores de Lanzarote.


Vista parcial del plano de Arthur Taquin de 1904 mostrando la toponimia canaria del extremo norte de la pesquería, alrededores de Cabo Noun y su posición relativa con respecto a las islas Canarias.

En el derrotero de Alexandre Magno de Castilho de 1866 encontramos una interesante nota que refiere al Cabo de la Nao (Nun o Noun) como límite norte de la pesquería, aclarando que los pescadores canarios no se atreven ir al norte del mismo por haber más embarcaciones moras (y consecuentemente más peligro de ser atacados o asaltados), mientras que al sur es raro ver una embarcación mora y que los canarios no pescan sólo al lado del continente sino que “con mayor o menor cuidado”, desembarcan para intercambiar la pesca por orchilla y reabastecerse de agua.

En el Cabo Nun el derrotero de 1947 sitúa las ruinas de la mítica fortaleza de Santa Cruz de Mar Pequeña, edificada en un fallido intento del conquistador Diego de Herrera por dominar aquella costa africana. La misma publicación asume, específicamente, que la denominación “Boca de los Robalos” fue puesta por los canarios al abundar ese tipo de peces en la orilla.


Detalle de la Carta de la Costa Occidental de África de 1896, confeccionada por el Depósito Hidrográfico.

A continuación, se muestra el listado de los términos toponímicos que aparecen en las distintas referencias citadas  y su correspondencia entre ellos, ordenados de norte a sur. En amarillo están reflejados los nombres que sólo se encuentran en la publicación de Antonio F. Hormiga, o en los estudios realizados “in situ” por los científicos Stassano y Taquín (ambos científicos coinciden en que los pescadores canarios bautizaron los distintos puntos de la costa de África). En rosa aquellos topónimos que o bien nombran localidades bien conocidas del siglo XX o bien sólo aparecen en los documentos “oficiales”, como pueden ser el derrotero de 1947, o las diferentes cartas náuticas, o su origen se remonta en el tiempo, pudiendo no tratarse de puntos bautizados por los pescadores canarios. En verde se muestran aquellos topónimos que aparecen tanto en los datos recabados por los científicos y por Antonio F. Hormiga, como en el derrotero de 1947 y la carta náutica de 1896.

Como se observa los términos empleados por los canarios refieren a accidentes geográficos o aspectos relevantes de la costa, a los comunes, cabo y punta, hay que sumarle “diente” (punta o parte sobresaliente y escarpada, cuando hay varias sucesivas) o “restinga” (punta de arena o piedra debajo del mar, pero con poco fondo). A la popular playa hay que añadirle el genérico “boca”, que nombra una entrada a la costa. El “bago” lo podemos equiparar al “bajo” actual (marisco, zona rocosa bajo el mar, de ciertas dimensiones y poco fondo) y el “meano” es un médano o duna de arena. Las marcas de nuestros pescadores se completaban con los riscos, morros, lomos cuando eran diferenciables del resto de la costa.

En otras ocasiones la escasa vegetación suponía un perfecto método para ubicarse, generalizándose el uso de matas o arboles para nombrar puntos de la costa.

El tamaño, los colores y las formas también servían al pescador canario para denominar a las zonas y así facilitar la navegación por aquella peligrosa costa, así encontramos la Boca Grande, el Meano Colorado o la Punta Blanca, por poner algunos ejemplos. La Canekilla (probablemente recipiente de barro pequeño), Boca de Jarra, La Palangana son ejemplos de definición de la forma de un accidente o determinado lugar.



El topónimo de Las Canequillas se mantiene hasta nuestros días.

Del análisis cronológico podemos observar como existían pocas referencias anteriores a la toponímia de esta costa de África con excepción de los grandes accidentes geográficos, los más relevantes, Cabo Nao, Cabo Juby, Puerto Cansado y Los Matillos.



Fotos de las inmediaciones de Cabo Juby. Libro, El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico.

Respecto a la diferencia de términos hay que tener en cuenta que Enrico Stassano era italiano y que Arthur Taquin probablemente conocía mejor el italiano que el español, así pues, en las listas se observa que algunas palabras pueden tener una incorrecta ortografía. También es relevante observar como algunas denominaciones, transmitidas oralmente durante generaciones se modificaron, por ejemplo, las Matas de Ocho Pulpos en 1896 pasaron a ser La Mata de Cho Pulpo a mediados del siglo XX.

Otros topónimos evidentemente canarios se perdieron en el tiempo y no se recogieron en el libro “El Rabo del Ciclón”, como podemos observar en la tabla: El Bago del Carmen; Las Cuevesillas; La Mata de la Gorga; y un largo etcétera.



Resumen de los topónimos utilizados desde Cabo Nun hasta Cabo Jubi. Elaboración: DRZ. Nota: Los topónimos se corresponden horizontalmente en filas para las distintas referencias estudiadas, en columnas.



Resumen de los topónimos usados desde Cabo Jubi hasta Tierra Mala, justo al norte del Falso Cabo Bojador. Elaboración DRZ. Nota: Los topónimos se corresponden horizontalmente en filas para las distintas referencias estudiadas, en columnas.

Hay que destacar que no en todos los casos el orden de norte a sur de los topónimos que aparecen en el libro de Antonio F. Hormiga es el mismo que el mostrado en las cartas de Taquin o en las anteriores, no obstante, la discrepancia se suele limitar a una inversión en el orden de lugares adyacentes. En todos los casos se ha mantenido el orden de la primera referencia citada a falta de más datos para corroborar o no la certeza de las posiciones, al menos en esta fase inicial del estudio.

De acuerdo con los estudios de Enrico Stassano en 1889 las especies pesqueras que abundaban en la zona, en la Mar de Barlovento, de un modo permanente, eran la Chacarona, el Burro, el Bocinegro, la Sama, la Chopa, la Corvina, la Vaqueta, la Morena, el Congrio, el Tollo y el Galludo y como especies “de paso”, estaban la Sardina Lacha, la Sardina de Ley, el Longorón, el Tasarte, la Anjova y la Caballa.

DRZ 10/06/18.

Nota: Pinchar, clickear en las fotos para verlas ampliadas.

Bibliografía:

El Rabo del Ciclón. Antonio Felix Martín Hormiga. Cofradía de Pescadores “San Ginés”. 1982. ISBN. 84-604-4354-X

Les Iles Canaries et Parages de Peche Canariens. Docteur Arthur Taquin. Bulletin Societe 
Royale Belge de Geographie. 1902. Colección DRZ.

Biblioteca Digital Hispánica.

La Pesca sulle Spiagge Atlantiche del Sahara. Dott. Enrico Stassano. 1889. Bollettino di Pesca, di Piscicoltura e di Idrobiologia. Ministero dell’Agricoltura e Delle Foreste. Gennaio-Febbraio 1932.

Biblioteca Digital Francesa, Gallica. http://gallica.bnf.fr/accueil/

El Sahara español: estudio geológico, geográfico y botánico. Eduardo Hernández-Pacheco y Esteban; Instituto de Estudios Africanos.; et al. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Africanos. 1949.

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