lunes, 30 de marzo de 2020

Los botes de vela latina canaria y la guerra civil. 1935 – 1939.


La tripulación del “Poeta Tomás Morales” tocando el banderín de la boya de llegada, ganando su “pega” al contrincante. Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.

La temporada de 1935 se inicia con la elección de la nueva directiva de la Sociedad de Regatas “Ahemón”, siendo su nuevo presidente Don Alfonso Santamaría Ferrandis, su vicepresidente Don Esteban Pineda y su capitán náutico, Don Antonio Curbelo Alonso. Por aquellos días la Sociedad repartía los ingresos recaudados en la temporada anterior por el servicio de coches de alquiler organizado por la entidad para presenciar las regatas por el litoral. De las 680 pesetas obtenidas le correspondía un 15% a la Sociedad, un 15% al campeón de la serie B, un 14% al campeón de la serie A, un 10% y un 7% respectivamente a los subcampeones y así sucesivamente. De igual modo la “Ahemón” informaba a los dueños y representantes de los botes, a través del rotativo “La Provincia”, de fecha 30 de marzo de 1935, lo siguiente: “…También se nos ruega la publicación de la siguiente nota: La Sociedad de Regatas “Ahemón” advierte a los botes que a continuación se indican, inscriptos en esta sociedad, la obligación en que se hallan de dotar a sus velas de los números distintivos correspondientes, en el tamaño reglamentario, con vistas a su participación en los próximos concursos: “Fyffes”, 1; “Poeta Tomás Morales”, 2; “14 de Abril”, 3; “Goodrich”, 4; “Las Palmas”, 5; “Porteño”, 6; “Santa Catalina”, 10; “Interrogación”, 11; “Domingo Guerra del Río”, 12; “Faycán”, 13; “Tamarán”, 14; ”Marino”, 15; “Minerva”, 16; “B Pérez Galdós”, 1; “Cedrón”, 2; “Franchy y Roca”, 3; “Juan Rejón”, 5. Igualmente se hace saber a los interesados, que el día 5 de Abril próximo quedará cerrado el plazo de inscripción para el proyectado Concurso del día 14, cuyos derechos son: Ptas. 25, para los botes de la serie A y 20 para los de la B…”

Con anterioridad a los Concursos de inicio de la temporada se celebraron varios desafíos en los cuales el bote “Santa Catalina” le ganaba al “Domingo Guerra del Río” y el “Cedrón” al “14 de abril”.

El Concurso conmemorativo de la proclamación de la República de aquel año se celebró, después de suspenderse la semana anterior por falta de viento, el 22 de abril de 1935, con viento nordeste y mar rizada, y una vez más, este tipo de competiciones no estaban exentos de polémicas, el diario “La Provincia” de 23 de abril de 1935 se hacía eco de los problemas existentes, reflejando el procedimiento de toma de tiempos y de control de los mismos: “…Aludimos a las criticas, injustas por lo infundadas, con que media docena de desaprensivos -verdadera escoria del deporte- han querido envolver a los dirigentes interventores del Concurso en cuestión. Escoria del deporte llamamos a tales individuos, cuya corrosiva actuación merece, indudablemente, la repulsa de los verdaderos aficionados. Apréstense éstos a hacerla pesar sobre los difamadores, sino quieren que se repitan hechos que ya creíamos desaparecidos. Efectivamente por culpa de estos malos deportistas el Club Náutico tuvo que desentenderse de los botes de vela latina, amargado ante su impotencia con los mismos. Concretamente podemos decir, que la ruptura la provocó las infundadas protestas -ayer como hoy- sobre el resultado de un Concurso, posteriormente (el año pasado) la "Ahemón" pensó tomar el acuerdo de no celebrar ningún Concurso más. ¡De tal forma quedó harta de los protestones!...”, siguiendo la crónica del periódico de este modo, “…Queremos hacer resaltar que fueran quienes fueran los interventores de los Concursos, la escoria ha hecho siempre acto de presencia pretendiendo manchar con sus comentarios envenenados la actuación de aquellos. Para orientar a la sana afición, queremos dar breve cuenta de la organización seguida por la "Ahemón" para asegurar en todo momento el contacto de las operaciones del cronometraje con los más directamente interesados: Los representantes de las embarcaciones que intervinieron en las regatas. Se dejó a dichos representantes que eligieran la embarcación al servicio del comité desde la cual querían ver el desarrollo del Concurso, incluso la que llevaba a los cronometradores…” “…y en presencia de ellos se hicieron todas, absolutamente todas las operaciones del cronometraje, desde el cierre y comprobación de los relojes hasta la última manipulación en ellos...” “…Y, para que más la lectura de las cintas de los cronómetros fue hecha con la asistencia de todos los representantes interesados, que pudiesen comprobar el cuidado con que se hicieron los cálculos consiguientes (por triplicado)...”. El resultado final del concurso fue el siguiente:


Los desafíos, sus contestaciones y disputas entre botes se aireaban en la prensa, así se publicaban las idas y venidas de un reto que el “Minerva” dirigía al “Fyffes”, “Santa Catalina”, “Porteño” y “Marino” y discrepancias entre los propietarios del bote “platanero” y Don Manuel Artiles, patrón del “Santa Catalina”.


El Concurso de “San Pedro Mártir” se celebró con fuerte viento, un temporal, “La Provincia”, en su edición de 30 de abril de 1935 relata la accidentada regata: “…Doce fueron los botes de la serie A que se inscribieron, y de ellos causaron baja los siguientes: “Marino”, que no pudo conseguir la “taifa” que lo llevara. “Tomás Morales”, que tuvo un choque con el remolcador del cronometraje, a consecuencia del cual se le abrió un boquete en el casco, que le obligó a abandonar, (se le había ya dado la salida, según, puede observarse en el cuadro). “Domingo Guerra del Río". Pasada la baliza de Cardoso sufrió, nos dicen, una varada leve y a poco se le partió el palo. “Santa Catalina”. El “Goodrich”, antes de salir, le embistió, rompiéndole el timón y lesionándole uno de sus tripulantes. “Colón”. Cerca del punto de llegada se le rompió la driza. Finalmente el “Almirante Churruca”, que no pudo concurrir por no tener la vela terminada... De tres de la B, faltó el “Chil”, porque, al parecer, no “hacía vela”…”. Ganó el “Porteño” en la serie A y el “Juan Rejón” en la B.

De poco menos que curioso se puede calificar el empate decretado por el Comité de regatas en el desafío celebrado por el bote “Santa Catalina” y el “Fyffes” el día 1 de mayo de 1935. El bote “platanero” iba patroneado por Gabriel Bruno mientras que el azul por Manuel Artiles. Comentaba el rotativo “La Provincia” de 3 de mayo de 1935, “…Decimos que la regata, a nuestro juicio, la gano el “Fyffes”, porque entraron en la meta en idéntica situación en la que se ponen les botes en el momento de la pega. Es decir, lo que uno está delante el otro lo tiene para barlovento. O lo que es lo mismo, igualados, pero existió la circunstancia favorable al amarillo de estar más próximo a la meta y a su banderín, que es la cima -permítasenos la palabra- de la regata. Para mayor abundamiento, dice el artículo veintisiete del Reglamento de Regatas vigente, en lo que se refiere a la de dos botes: “Para la regata de dos botes, solo habrá una baliza de llegada, de la que habrá que tomar el banderín que en la misma de halle colocado”. Se ha dicho que el marinero del “Catalina” no quiso levantar el dichoso banderín porque venían detrás otros dos botes en regata. El que tal diga no es veraz, porque, volvemos a decirlo, el marinero no pudo alcanzarlo, a pesar de que se quedó "garrapateando" para ello, con visibles esfuerzos…”

La polémica estaba servida, en aquellas “pegas casadas” la salida se tomaba con un bote situado a barlovento y atrás y el otro posicionado a sotavento, por delante del citado, con el fin de que hubiera igualdad respecto a la dirección del viento. De este modo el que llegaba en primer lugar a la meta ganaba la regata, no era necesario cronometrar la misma, aunque era norma que un tripulante, lógicamente marinero del bote que llegaba antes a la meta, debía, obligatoriamente, coger un banderín situado en la baliza de la llegada. 

En aquella regata se recaudaron 260 pesetas, a peseta por coche que asistía a las mismas, con el fin ayudar al marinero herido en el Concurso anterior, hecho que habla de la solidaridad del vernáculo deporte. Aunque hubo algunos que no pagaron la acostumbrada cantidad, nos da una idea del público que asistió aquel día a las regatas, celebrándose a la vez que la "pega" citada el desafío entre el “14 de Abril” y el “Cedrón”, con victoria del primero.


Ticket de aportación voluntaria de 1 peseta. En la regata de 1 de mayo de 1935 se recaudaron 260 pesetas para ayudar a un marinero herido en un concurso anterior. Cortesía de Moisés Morán Vega. https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVelaLatinaCanaria.

De la cantidad de aficionados que asistía en vehículos se hace eco la prensa de aquel año. En el rotativo “La Provincia” de 18 de junio de 1935 se podía leer lo siguiente: “…Ayer hizo acto de presencia a lo largo del recorrido un guardia de asalto motorista, que bastó para empezar a hacer entrar en razón a los conductores de vehículos con espectadores que con el mayor desenfado se saltan el Reglamento de la Circulación, obstruyendo con sus coches la carretera y poniendo en constante peligro de choque a los demás. Nos permitimos aconsejar, que el referido guardia se sitúe en la embocadura del Túnel (viniendo de Telde) cuando empieza, a formarse la caravana, ya que evitando el “tapón” acostumbrado, es más fácil encauzar el movimiento en el resto del camino…”

El 19 de mayo se hundía a la altura de la Hoya de La Plata el bote “15 de Noviembre” cuando “pegaba” con el “Nuevo Chil”, siendo recogidos sus tripulantes, alguno de los cuales se encontraba en apuros, por una embarcación cercana. El Campeonato había comenzado en mayo y a mediados de junio ya se retiraba la embarcación “Almirante Churruca”. Como siempre se alternaban las regatas oficiales con algunos desafíos. 


Regata entre el Tamarán y el Marino, participantes en las competiciones del año 1935. Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.

El campeonato lo ganaría el “Minerva”, tras ganar una regata de desempate al “Marino” celebrada el 18 de agosto, con una ventaja de 5 minutos y 30 segundos.  En la competición regular la “escoba” quedaría empatada a 28 puntos, 9 regatas ganadas y una perdida con el “Marino”. En tercer lugar, quedaría el “Domingo Guerra del Río” después de perder, en la última jornada el 11 de agosto, con el “Minerva”, por una abultada desventaja de 7 minutos y 50 segundos. La cuarta posición sería para el bote “Las Palmas”, el cual, bajo el mando de Domingo Oramas, incluso siendo claramente inferior, realizó un gran campeonato, el periódico “La Provincia” de 23 de julio de aquel año se hacía eco de la gran capacidad de este patrón: “…Comprendemos el fanatismo de los amantes de la vela latina por este hombre. Nos explicamos que se le perdonen todos sus defectos ante una actuación como la del domingo frente al “Marino”. Con un bote que caminaba, a “ojos visto”, menos que su rival, que contaba con una “taifa” que, salvo él, (¡claro que él vale por todos los demás!) actuó bastante deficientemente en las maniobras, logró ganar una regata que tenía irremisiblemente perdida. ¿Qué ayudó a ganarla el desconcierto de la gente del “Marino”? Es verdad; lo reconocemos. ¡Pero es que la actuación de Domingo tiene ese efecto más: El de desconcertar a sus contrincantes!... Á nadie extrañará que unamos nuestra voz a la de sus incondicionales, y con ellos gritemos: ¡Viva Domingo Oramas!...”.

Otro apunte al respecto nos lo brinda el rotativo “La Provincia” de fecha 2 de julio de aquel año. En relación a la pega “Las Palmas” – “Fyffes” se comentaba: “…Habíamos dicho que "Manitas de Oro" aseguraba una “pasada” para el "amarillo". Lo dijo y lo demostró sobre el "terreno", aunque le dieron facilidades para cumplirlo la “taifa” de aquel. Sabíamos de la disciplina, rapidez y demás cualidades que hacían de la ex-tripulación del “Tomás Morales” (hoy del “Fyffes”) una de las primeras, pero anteayer no demostraron ser merecedoras de tal concepto. Se comportaron como verdaderos principiantes… pero como principiantes malos, a quienes parecía atemorizar tener en frente a Domingo Oramas…”


Domingo Oramas moría el 23 de agosto de 1964, el periódico “Diario de Las Palmas” del siguiente miércoles le dedicó un completo artículo sobre su trayectoria deportiva y vital (¡cruzó nada menos que 12 veces el Océano Atlántico!). Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El campeonato estuvo marcado por los abandonos, al final no acabarían el campeonato los botes “Fyffes” y “Tamarán”, los denominados “alimenticios”, el “Faycán”, el “Poeta Tomás Morales”, el “Porteño” y el “Santa Catalina”. Como hemos podido comprobar los cambios de botes de patrones y de sus tripulaciones, que normalmente seguían a los patrones de su agrado, eran habituales. Así no es de extrañar que en la lista de patrones que se adjuntan, ciertas “cañas” llevaran diversos cascos a lo largo de la temporada, y que en algunos casos tampoco fueran los botes que comandaron en la temporada anterior. A modo de ejemplo se tiene constancia que Antonio Ortega Montenegro, más conocido como “Piteras” fue de patrón al menos en cuatro botes entre los años 1934 y 1936, el “Faycán”, el “Tamarán”, El “Minerva” y el “Nob”.


Antonio Ortega Montenegro, más conocido como “Piteras”. Cortesía de Moisés Morán Vega. https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVelaLatinaCanaria.


El 25 de agosto de 1935 se celebran nuevos desafíos, ganando el “Minerva” al “Marino” y el “Tomás Morales” al “Porteño”, se congregaron 126 autos de espectadores en el Túnel de la Marfea. La regata se celebró con viento racheado y “garugones”, uno de los cuales casi hace zozobrar al bote “Marino”, mientras que su contrincante, el “Minerva”, aunque había metido una “buchada” también, pudo seguir navegando, aunque con la escota más suelta.


Un ejemplo del seguimiento de los distintos botes lo tenemos en la Copa “La Provincia” en la cual se propone un Concurso entre los botes que consigan mayor número de votos derivados de la presentación de unos boletines. Al final de la encuesta el “Poeta Tomás Morales” conseguiría 2242 votos de sus aficionados, el “Domingo Guerra del Río”, 1100 votos, el “Faycán”, 832 votos, el “14 de Abril”, 674 votos, siguiendo con mucho menor número de boletines depositados los botes “Fyffes”, “Las Palmas”, “Porteño”, “Santa Catalina”, “Marino” y “Minerva” con 233, 226, 154, 105, 40 y 36 votos respectivamente. Participarían los cuatro primeros excepto el “Domingo Guerra del Río” que sería sustituido por el “Santa Catalina”, siendo casualmente este último el que ganaría la Copa al vencer en la última regata, el 22 de septiembre, al bote “Poeta Tomás Morales” por la abultada ventaja de 4 minutos y 10 segundos.

Paralelamente siguen los desafíos, entre el “Domingo Guerra del Rio” y el “Poeta Tomás Morales” con sendas victorias del primero y entre el “Domingo Guerra del Rio” y el “Minerva”.

La prensa de la época se hace eco de ciertas desavenencias entre los tripulantes del “Minerva” y los directivos de la Sociedad de regatas “Ahemón” por el trato recibido en el acto de entrega de trofeos del Campeonato de aquel año. Quizás este malestar fue el detonante del escándalo que se produjo posteriormente y que fue tratado por el periódico “La Provincia” de 3 de septiembre de 1935 con el siguiente titular, “EL DOMINGO SE INFLIGIÓ AL BELLO DEPORTE DE LAS REGATAS DE BOTES A VELA LATINA UNA "PUÑALADA DE FUNESTAS CONSECUENCIAS PARA EL MISMO. LA SUSPENSIÓN DEL ENCUENTRO “GUERRA DEL RIO” - “MINERVA”.” Las consecuencias de la suspensión fueron importantes y derivó en la inhabilitación de los tripulantes del “Minerva” por un año, como rezaba el rotativo “La Provincia” de fecha 18 de octubre de 1935, que transcribía íntegramente la Resolución del expediente abierto por aquella irregularidad, de la cual extractamos varios párrafos: “…CONSIDERANDO: Que resultando probado de las diligencias practicadas que el bote “Minerva” el día 1 del corriente mes sin causas que lo justificase se negó a correr la regata concertada con el de igual clase “Domingo Guerra del Río”, dan lugar con esta actitud a la protesta unánime de la mayoría de los concurrentes, estando a punto de degenerar en alteración del orden público, y a que se propagasen rumores que, de haberse probado, no existe palabra con qué calificarlos, rumores que no caben dudas ponen en entredicho la seriedad y rectitud que debe ser norma en este deporte, siendo además este hecho causa, aunque otra cosa parezca del retraimiento del público a las regatas posteriores…” “…EL TRIBUNAL por ante mí el secretario dijo: que debía condenar y condenaba a la tripulación de la embarcación del “Minerva”: don Antonio Ortega, don Manuel Santana García, don Francisco Alemán, don Joaquín Vera, don Miguel Sánchez, don Manuel Hernández, don José Perdomo Hernández, don Juan Lacoste y don José Monzón; a cada uno a la pena de inhabilitación temporal de un año…”. Detrás de suspensión de la regata se escondía una sospecha de “amaño” de la misma” relacionada con las apuestas así el mismo ejemplar del periódico de 3 de septiembre, citado anteriormente, refería: “…No queremos meternos a profundizar con la certeza o fundamento de los rumores de “tongo” (valga la palabreja en lugar de otra más expresiva y pese a lo antipática que nos es aquella...),…”, y proseguía con una explicación de lo que fueron las apuestas durante la semana previa a la “pega”, “…Durante toda la semana era muy difícil “casar” dinero a favor del “Minerva”, sin ofrecer momios de dinero y de tiempo (un minuto, dos minutos). Más de aquellos, -había necesidad de dar, por exigencia de los jugadores contrarios-, que de éstos…” “…Desde el sábado se animó “el cotarro” y ya se cruzaron bastantes apuestas “pelo a pelo”. Un amigo nuestro que iba a jugar unas pesetillas, llegó al Túnel con intención de dar, si era preciso, algún momio (apostaba por el “Minerva”) y se encontró con que, no solo fue innecesario...sino que se lo dieron a él!...” . Al final había quien estaba a favor y en contra de la decisión del propietario del “Minerva” de retirar el bote, “…El dueño del “Minerva” que ordenó a su bote que se marchara hizo muy mal -según una parte del público- pues podría suponerse, por los mal intencionados, que los “toros eran ciertos”...” “Otros espectadores, en mínima parte, decían que el aludido dueño procedió perfectamente, puesto que, de no haberlo hecho así… …no se sabe lo que hubiera podido ocurrir si el "Minerva" pierde, al interpretar los enfurecidos apostantes la derrota como que "ciertos eran los toros”…”. Las consecuencias de la polémica fueron diversas, “Oímos decir a varios chóferes -pocos, por fortuna y, entre ellos, algunos de los que no la pagan ni por equivocación...-  “que les devolviesen la peseta”,…”, incluso una amenaza velada del periodista, “Lector amigo, no sabemos si decirte ¡hasta la vista!, o ¡adiós!...”. A la vista de la polémica creada no quedaba duda que la sospecha del amaño de regatas con el fin de favorecer económicamente a algunos representantes, aficionados o apostadores era habitual en los desafíos. Sin lugar a dudas los bulos hicieron mucho daño y empañaron la imagen de deporte noble que tenía la vela latina.

Quedaría tiempo en la temporada para que se estrenara un flamante bote, el “Nob”, ganando al “Tamarán” en una “pechá” en la que se jugaban sólo (sorprendentemente) un almuerzo.

El rotativo “La Provincia” de fecha 02 de octubre de 1935 decía del nuevo bote salido de las manos del carpintero de ribera Don Agustín Ortega Negrín: “…Ya la habíamos visto cuando se estaba construyendo y nos pareció de buenas condiciones marineras, por sus perfectas líneas, y el domingo quedó demostrado, teniendo en cuenta que es la primera vez que se hace a la mar, como así mismo su vela no nos pareció bien del todo y la orza qué llevó no nos termina de convencer por no tener la suficiente "pala" para una embarcación de seis cincuenta (la del “14 de Abril”)…”. 

El 20 de octubre de 1935 se celebran dos nuevas regatas en las que el “Faycán” vence al “Marino” por un minuto y doce segundos y el “Almirante Cervera” patroneado por Juan Izquier al “Almirante Churruca” que llevaba a la caña al “viejo” Rafael Martín. El bote rojo, el “Almirante Cervera” ganó con la vela prestada del “Marino” y la orza del “Domingo Guerra del Río”, la diferencia entre los botes fue de 2 minutos y 40 segundos.

El bote “Almirante Cervera” fue protagonista de un litigio acerca de su propiedad, puesto que la persona que solicitó el permiso de construcción de la embarcación ante las Autoridades de Marina, Don José Delgado Herrera, fue denunciada por los miembros de la Sociedad “Almirante Cervera” por, supuestamente, haberse apropiado indebidamente de la embarcación. Una vez resuelto el procedimiento, sumario 200/1935 del Juzgado de Instrucción de Vegueta, la embarcación pasó a ser propiedad de la Sociedad según consta en el Registro de Buques de Las Palmas.

Hasta el 10 de noviembre se tienen noticias de desafíos, en ese día el “Santa Catalina” que llevaba al mando a Manuel Artiles, ganaba en la revancha, de nuevo, al “Tamarán”, gobernado por Gabriel Bruno.

La temporada de regatas del año 1936 se inauguraba con la pega “Domingo Guerra del Río” – “Faycán”, que a última hora se suspendió por muerte de un hijo del patrón del Faycán, Don Vicente Quevedo. De igual modo, pero esta vez por causas meteorológicas, falta de viento, se suspendió el Concurso de conmemoración de la proclamación de la República, el día 12 de abril, verificándose finalmente el 19 de abril, el orden de salida y la clasificación final, para la serie A, sería la siguiente:



En la serie B, el “Colón” ganaría al “Juan Rejón”.

El 453 aniversario de la incorporación de la isla de Gran Canaria a la Corona de Castilla es el motivo para la celebración del clásico Concurso de “San Pedro Mártir”. El Ayuntamiento concede 300 pesetas a la Sociedad de regatas “Ahemón” para premios. El domingo 26 de abril, el rotativo “La Provincia” hace una reseña de los anteriores vencedores de la competición: “…Ahora, hagamos un poco de historia. En el año 1932, el Exmo. Ayuntamiento de Las Palmas, donó a la Sociedad de Regatas "Ahemón", un Trofeo para que en Concurso y como número oficial de los festejos que anualmente se celebran, el día 29 de Abril, se lo disputarán los botes de vela latina a condición de que para pasar a propiedad de algún bote, habría que ganarla dos años seguidos o tres alternos. En dicho año 1932 resultó vencedor en el Concurso organizado para tal fin, el bote actualmente desaparecido, “Hans”; al año siguiente, o sea el 1933, resultó vencedor el “Juan Rejón”; en 1934, el "Fyffes"; y el año pasado el “Porteño”…”. La clasificación final de aquel Concurso fue la siguiente:



Juan Izquier, a la izquierda, patrón del "Domingo Guerra del Río". Del libro Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil.

Al ganar dos años seguidos el Concurso, el bote “Porteño” se quedó el trofeo en propiedad. Faltó al concurso el “Fyffes” por no tener vela y el “Almirante Churruca” fue descalificado por no llevar número en la vela y por la escasa competencia de sus tripulantes. La vida marinera del “Almirante Churruca” fue efímera, la embarcación, confeccionada por el carpintero de ribera Don Manuel Rojas Padrón para Don Manuel Mújica Santana, que tenía su obra viva celeste y su obra muerta blanca, acabó sus días varado en la arena de la playa de Las Alcaravaneras.

El Concurso se celebró con mucha mar, al menos en la salida, que fue disminuyendo, así como el viento, a medida que los botes navegaban hacia el norte. Otra incidencia de la competición fue el abordaje entre el bote de los “taxistas”, el “Faycán” y la “barrica”, el “Domingo Guerra del Río”, sin consecuencias, estando éstos enfrascados en una pugna particular durante todo el recorrido. Aquel “Faycán”, encargado por Don Tomás González Coruña al popular carpintero Don Ramiro Suárez estaba apoyado por los taxistas o “chofers” que domingo tras domingo, llevaban a los aficionados a lo largo del litoral de la ciudad, tras el preceptivo pago de la peseta de canon a la Sociedad de regatas Ahemón.


El "Faycan", el bote de los taxistas. Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.

A continuación, se prodigaron los desafíos, como era usual en el periodo de tiempo que transcurría entre los Concursos y el Campeonato regular.  El 19 de mayo el “Minerva” le ganaba claramente al “Fyffes” y el “Faycán” por amplia ventaja al “Morales”. El 24 de mayo se celebra la “pechada” entre el “NOB” y el “Minerva” que vence el primero por 20 segundos de ventaja.

Se convocaron revanchas para las dos últimas regatas citadas el día 31 de mayo, pero tuvieron que ser suspendidas por viento de sur. Finalmente se realizarían el 7 de junio ganando la “Escoba”” y el “Poeta”. El periódico “La Provincia” de 9 de junio comentaba este lance de las regatas: “…hasta que el “Morales”, a cinco minutos de la salida, tumba para tierra, seguidamente lo imita el “Faycán” que queda a barlovento, en esta vuelta a tierra hace mejor camino el “Morales” quién por sotavento se  adelanta de su rival, la regata se pone interesante, ante la posibilidad , de que el “Morales” logre pasarle por la proa, al tumbar para fuera rinde vuelta primeramente el “Morales” por sotavento de La Laja y caza la escota seguidamente para ver si puede pasar por la proa del “Faycán” pero no puede hacerlo y cuando todos creíamos que se abordarían, el “Faycán” en un rasgo altamente deportivo, aunque tenía todo su derecho si llega a chocar con su rival, tumba para fuera y notamos que está un rato con la vela floja sin lograr amurarla, esta oportunidad la aprovecha el “Morales” y logra adelantarse bastante…”. El día 14 de junio, en la tercera regata, de desempate, el “Faycán” vence en la tercera regata por avería en un cuadernal de un obenque del bote del barrio de San José. Una cuarta regata se celebraría el 21 del mismo mes ganando nuevamente el “Faycan” por 43 segundos. Las regatas fueron seguidas por numeroso público ya que eran dos de los botes que más seguidores tenían.

El cinco de julio de 1936 con viento de noreste de bastante intensidad “pegan” el “Faycán” y el “Fyffes” con una nueva victoria para el primero por 1 minuto y 58 segundos. 



Contrato firmado por los clubes de los botes "Faycan" y "Fyffes" para realizar una "pega" el 5 de julio de 1936. Colección de Manuel Suárez Moreno.

El Campeonato de aquel año comenzaría el día 12 de julio, la inscripción estaría marcada por los problemas económicos de los posibles participantes. El derecho de inscripción era de 250 pesetas por en concepto de entrada más 20 pesetas por cada regata que se celebrara. Hasta el último momento no se supo a ciencia cierta qué botes iban a competir aquel año, finalmente los participantes serían el “NOB”, el “Minerva”, el “Porteño” y el “Domingo Guerra del Río”, siendo la primera regata (la única que se celebró) “Porteño” – “NOB”, con victoria de este último en un día de fuerte viento y mar gruesa.

El 18 de julio se produce la sublevación militar en contra de la Segunda República Española que  degenera inexorablemente en la guerra civil española. Durante  poco más de un mes no se tienen noticias acerca del Campeonato recién empezado, - las regatas se han suspendido -, no obstante a finales de agosto la prensa se hace eco de distintas competiciones de botes. 

El 23 de agosto se verificó una pega entre el “Faycán” y el “Porteño” con victoria del primero. La siguiente semana, en la revancha, vuelve a ganar el bote de los “chofers”, convocándose además otro desafío entre la embarcación “Las Palmas” y el “Studebaker”. Este último salió derrotado con una desventaja de un minuto y cinco segundos. El siguiente desafío sería el del “Porteño”, con Domingo Oramas a la “caña”, contra el “Minerva”, con Gabriel Bruno de patrón. Se celebró el 6 de septiembre, el periódico “La Provincia” de 8 de septiembre narraba: Llegan los botes al Túnel alrededor de las tres de la tarde y seguidamente hacen sus pruebas, en las que están ambos botes bien, quizás algo mejor la del “Porteño”. El viento es de regular intensidad y con dirección Norte. El “Minerva” sale rizado, el “Porteño”, por el contrario, lo hace con la vela larga por así permitírselo las reducidas dimensiones de su triángulo” “…A las órdenes del árbitro señor Perdomo, toman los botes la salida después de la voz de ¡”casen”!, a las 3 h. 17 m. 50 s. instantes después de verificada ésta, el “Minerva” abordó a su rival, según nos manifiesta al terminar la regata el árbitro de la misma. El “Porteño” que ya desde la salida hacia mejor bolina, aprovecha el desconcierto que este incidente produce a los tripulantes del “Minerva”…” “El “Minerva” largó el rizo al rendir la primera vuelta en tierra en Cardoso. El “Porteño” llegó primeramente a la meta a las 4 h. 50 m. 45 s. El “Minerva” lo hace 1 minuto y 4 segundos después…”. El 13 de septiembre se celebran dos pegas, que resultaron deslucidas debido al viento de Noreste, “NOB” – “Faycan”, con victoria del “Faycan” y “Porteño” – “Minerva” con victoria del primero de nuevo.


Regata entre el "Tamarán" y el "Marino". Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.

El 20 de septiembre estaban programadas varias “pegas” que fueron suspendidas, según la prensa, para que no restaran público a un espectáculo de fútbol que en el Campo España se iba a realizar para ayudar económicamente al Ejército.

No hubo más regatas en los dos siguientes años, en el año 1937 la Sociedad de regatas “Ahemón” seguía activa, pero le fueron denegadas las ayudas económicas necesarias para continuar con las competiciones.

Aunque con escasa proyección en prensa, algunos clubes seguían activos durante la Guerra Civil. Justo después de su finalización, el 1 de abril de 1939, se comenzaron a realizar regatas. Durante 1939 se celebró, al menos, un concurso, y una serie de “pegas” entre los botes “Minerva” y “Porteño”. El periódico “Falange” de 1 de octubre de 1939 hacía un resumen de las mismas: “Como desempate se ha concertado para esta tarde una nueva regata “Minerva-Porteño”. Como recordarán nuestros aficionados, en la temporada actual y en regatas “casadas” se han encontrado estos dos botes en 4 oportunidades, habiendo obtenido la victoria dos veces cada uno. Esta regata de hoy se ha convenido sea sin derecho a revancha y además caso de que hoy se suspenda por falta de viento, se celebrará en uno de los días de la próxima semana. Como dato recordatorio vamos a dar cuenta del historial de las regatas celebradas por estas dos embarcaciones: En regatas “casadas”: Se han enfrentado 9 veces, en 5 ha vencido el “Minerva” y en 4 el “Porteño”, además se han encontrado en Concursos oficiales, 3 veces resueltas todas ellas a favor del “Porteño”; así que en total el “Porteño” ha ganado 7 regatas y el “Minerva” 5. En la regata de esta tarde la salida será a las 2 y media; arbitro don José Ramos y patronearán los botes los mismos que en las regatas anteriores.”.

Los patrones citados eran: Antonio Ortega a la caña de la “Escoba” ("Minerva") y Domingo Oramas que patroneaba el “Loro” ("Porteño"). Agustín Rivero Suárez, más conocido como el “Garrucho”, narraba lo siguiente, refiriéndose probablemente a aquella última regata “Porteño” – “Minerva” celebrada el 1 de octubre de 1939: “Ibamos en popa cuanto vimos a la gente del Túnel como “sublevada”. Derecho a nosotros había un saco flotando… Era un gran bulto que tenía un perro blanco y negro atado a la boca del saco. Dentro había un hombre, no lo tocamos. Llamamos a la falúa del turno. La falúa sacó al muerto, a partir de entonces ya no hubo más regatas”.

Anteriormente se había celebrado un concurso conmemorativo del “18 de Julio”, día del Alzamiento Nacional, con la asistencia de 6 botes. La regata se siguió por aficionados que se desplazaron al Túnel de Telde en unos 30 coches y fue asistida por la falúa de la Comandancia de Marina y presenciada por el Capitán de Puerto. El responsable náutico de la regata fue el Don Antonio Curbelo. La clasificación de aquel Concurso sería la siguiente.


Daniel Rodríguez Zaragoza. 29.03.2020. (Continuará con el cuarto y último capítulo, los botes de vela latina en la posguerra)

Bibliografía y agradecimientos.

A Manuel Suárez Moreno por sus fotos y documentos históricos.

Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

Jable. Hemeroteca Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil. Imprenta Grafica Dos. Depósito Legal G.C. 329-1990. 1990.

A Moisés Morán Vega. https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVelaLatinaCanaria.



sábado, 21 de marzo de 2020

1934. El primer campeonato regular de vela latina en Las Palmas de Gran Canaria.


El año 1934 es histórico en la vela latina canaria puesto que se organiza el primer Campeonato regular de botes. La temporada la podemos dividir en dos partes bien diferenciadas, una en la que se realizan concursos y “pegas” o desafíos entre parejas de botes y los meses en la que la actividad deportiva se centra en la realización del Campeonato.

Los primeros desafíos del año fueron las regatas entre el “Fyffes” contra el “Porteño” y el “Faycan” contra un flamante “Domingo Guerra del Río”. De éste último, el periódico “La Provincia”, de fecha 4 de abril de 1934 citaba: “…”Domingo Guerra del Rio”, nombre que le fue impuesto en memoria del llorado alcalde de esta ciudad. Sus propietarios son 30 entusiastas, constituidos en sociedad legal. Fue construido por los maestros Francisco Solís y Dionisio Robaina Noble. Tiene de eslora 6,50 metros; un metro 95 cms. de manga y un metro de puntal. Mide el palo 8,80 metros, teniendo la palanca 12,25 metros. Pesa su orza 99 kilos y su casco está pintado: el fondo de azul; de la línea de flotación hasta la cinta, que es morada, de blanco, y cubierta amarillo con “farquias” blancas. Patronea la embarcación Juan Izquier, bajo la dirección de Bartolomé Santana. Lleva nueve marineros, y fue botado al agua en el pasado mes de febrero…”. El famoso “Domingo Guerra del Río” fue el bote que inició la tendencia del aumento de la manga en los botes de vela latina de seis metros y medio de eslora, fue apodado por sus formas como la “barrica”. Para su gestión se creó una Sociedad, siendo su primer presidente Don Juan Ojeda Bethencourt.



Directiva y tripulantes del recién creado bote “Domingo Guerra del Río”. Colección Manuel Suárez Moreno.



Documento autorizando al presidente de la Sociedad de Deportes Náuticos “Domingo Guerra del Río” la compra del bote recién construido. Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas.


El “Domingo Guerra del Río” en plena regata. Del libro Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil.

El “Domingo Guerra del Río” ganó un concurso en conmemoración de la República celebrado el 15 de abril de 1934. Aquella competición fue accidentada, teniéndose que resolver la protesta presentada por el patrón el bote “Goodrich”, Don Rafael Martín, contra los botes “Hans” y “14 de abril”.


La prensa se hace eco de la resolución de dicha protesta por parte de la Sociedad “Ahemón”. El rotativo “La Provincia” de fecha 26 de abril de 1934 la reproduce íntegramente. Extractamos aquí algunos interesantes pasajes de la protesta: "Don Rafael Martín García, patrón del bote “Goodrich”, participante en el Concurso celebrado el día 15 del actual, con el número 4 de inscripción y con el 9 en el orden de salida, eleva ante la Junta Directiva de esta Sociedad de su digna Presidencia, las siguientes protestas:…” “…2º Que frente al martillo del Muelle de Las Palmas, iba el bote “14 de abril” con la vuelta para fuera y el “Goodrich” con la vuelta para tierra, y al cruzar las dos embarcaciones, el patrón del “14 de Abril”, con manifiesto conocimiento que si no me daba paso, como era su deber, observando las leyes de la Marina, tendría que abordarme consumó este reprobable hecho, abordando al “Goodrich”, dejando en el costado de esta embarcación las señas del abordaje y no conforme con ello, uno de los tripulantes del “14 de Abril” quitó la escota de la escotera al bote patroneado por mí, poniéndola en peligro de estrellarse contra los prismas del extremo naciente del Muelle de Las Palmas…”, y de la resolución de la misma, “…Considerando el Comité que las declaraciones de los patrones interesados, aquí presentes junto con el testimonio de los Jueces de Recorrido, son aportaciones suficientes para cumplimentar el Artículo 35 del vigente Reglamento de Regatas para Botes de Vela Latina confeccionado por el Club Náutico de Gran Canaria, en colaboración con los dueños y patrones de esta clase de embarcaciones, aprobado por la Comandancia de Marina con fecha 19 de Abril de 1932, se procede a tratar la referida protesta…” “…Presta, a su vez, declaración Don Juan Cruz, Patrón del bote “14 de abril”, que lo hace del siguiente modo: No es cierto lo declarado por el Sr. Martín García, en lo referente a haberle sacado la escota fuera de la escotera del bote “Goodrich”…” “…Con los elementos de juicio expuestos, el Comité de Regatas delibera ampliamente sobre el particular, llegando, tras un minucioso examen de la cuestión, a las siguientes conclusiones: Primero. El bote “14 de abril” que iba de vuelta a la mar, por negligencia de su patrón, abordó al bote “Goodrich” que marchaba con la vuelta a tierra…” “…Y como consecuencias de las mismas se acuerda por unanimidad,  que el bote "14 de Abril" qué alcanzó el segundo puesto de su serie, pase a ocupar el duodécimo de la clasificación, sustituyéndole el que ocupó el tercer puesto, y a este el del cuarto, continuando la variación por el orden sucesivo inferior, debiendo entregarse el segundo premio al bote “Fyffes” y el tercero al “Goodrich” que quedan, respectivamente, en el segundo y tercer puesto de la Clasificación…” “…Se acuerda devolver al Patrón del bote “Goodrich” las cincuenta pesetas que hizo efectivas en el momento de formular la protesta que ahora se resuelve…”. De la lectura podemos comprobar que fue una disputa de derecho de paso con una sorprendente y antideportiva acción por parte de uno de los tripulantes implicados que casi causó un accidente y la pérdida de un bote.

El ejemplar de la prensa citado anteriormente, de 4 de abril de 1934, se hace eco de las múltiples “hundimientos” o “trabucadas”, 13 hasta la fecha de aquel año, y al respecto, no sin cierta sorna, refería textualmente: “Comentaban el otro día en una peña de entusiastas, la innovación introducida en el bote "Muelle Grande": Dos salvavidas colocados en su interior, que pueden ser utilísimos en un momento de desgracia. ¡Cómo ha evolucionado la construcción y aparejamiento de los botes. —decía uno— De seguir así, dentro de poco, los veremos con luz eléctrica, ¡y hasta con radio!”.

El día 6 de abril de 1934, la Sociedad de regatas “Ahemón” elegía Junta Directiva, siendo su nuevo Presidente, Don Sixto Flores del Cueto, su Vice-presidente, Don Alfonso Santamaría Ferrándis, y su Capitán náutico, Don Mario Pons Cabral.

Para el 22 de abril se programa un concurso con dos balizas, en el Castillo de San Cristóbal y en el Parque de San Telmo, con una salida formada entre un remolcador y una falúa con el fin de mejorar la toma de tiempos de salida de las embarcaciones. Los botes inscritos serán los que aparecen en la tabla a continuación, en la que se muestra el orden de salida, el ganador de la serie A sería el “Fyffes” seguido por el “Porteño” y el “Tomás Morales”, en la serie B el primero sería el “Pérez Galdós”, seguido del “Cedrón”.



Imagen de la botadura del bote “Cedrón” en 1931. Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.

A continuación se celebró el Concurso de San Pedro Mártir, desde el Túnel a una baliza situada en Las Alcaravaneras, a la altura de la calle Ingeniero Salinas, con tres balizas intermedias, competición en la que participaron 13 botes de las series A y B, ganando en la serie A el “Fyffes”, con un tiempo invertido de 1h 33’ 04’’, siendo segundo el “Porteño” a 12 segundos y tercero el “Tomás Morales”, a un minuto del primero.

El periódico “La Provincia” de fecha 2 de mayo de 1934 hacía algunos comentarios a la regata: “…Buena jornada la de ayer. Viento de rachas, fuerte, entreverado de algún aguacero que otro, sirvió para realzar la valentía de las embarcaciones y sus tripulantes. Entre estos últimos, haciendo estricta justicia, nombraremos a los del bote vencedor; por su gran ligereza en las maniobras. A pesar del tiempo inseguro, la afluencia de público fue numerosísima. Entre el, vimos complacidos, una buena representación del bello sexo que se va interesando por nuestro viril deporte. Lástima que la salida, que se hubiera hecho un poco más temprano. Pero está visto, que hay ciertos, patrones que no tienen enmienda. ¿No podían dedicarse a probar antes de la hora fijada para la salida?...” “…No queremos terminar, sin hacer constar nuestra más enérgica protesta por la actitud de ciertos elementos fanáticos y antideportistas, que con ademanes descompuestos y agresivos, querían imponer, contra toda razón, un fallo favorable para las embarcaciones que, desgraciadamente, los tienen de partidarios. Hace falta todo el espíritu deportivo de la Directiva de la Sociedad “Ahemón”, para aguantar el cúmulo de groseros insultos, de que son objeto por parte de gentes sin la menor educación que no conciben ni saben perder…”, y es que el apasionamiento era inevitable, tal era el sentimiento que había crecido entre los ciudadanos de Las Palmas en lo que respecta a las regatas de botes.

Pasados los concursos de inicios de temporada, se concertaron varios desafíos, entre los que destacan los siguientes, el “Fyffes” contra el “Porteño, con victoria del primero, el “Tomás Morales” contra el “Fyffes”, pega que ganó el “Tomás Morales” por 8 segundos, el “Domingo Guerra del Rio” contra el “Tomás Morales” con victoria del primero y la histórica primera regata del bote “Santa Catalina”, celebrada el día 1 de julio de 1934 contra el “Tomás Morales”, “pega” que gano el bote del barrio de San José por minuto y medio. 


Moneda al aire para dilucidar la posición en la salida. El árbitro, Antonio Curbelo por el Porteño, a la derecha y José Ramos por el Poeta Tomás Morales, a la izquierda. Foto de la colección Manuel Suárez Moreno.


El mismo tipo de sorteo, para elegir la posición de salida, mostrado en el periódico “La Provincia” de 5 de septiembre de 1934. Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

 Por último, antes del comienzo del primer campeonato de botes, se celebraron dos regatas entre el “Fyffes” y el “Domingo Guerra del Rio” con victoria del “Fyffes” en las dos ocasiones y entre el “Fyffes” y el “Santa Catalina”, pega que arrojó la primera victoria del casco recién construido. 


Pega de 1934 entre el “Fyffes” y el “Santa Catalina”. Del libro Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil.

Las apuestas se popularizaban cada vez más y eran un aliciente añadido para los aficionados que seguían las regatas por tierra, los “momios” se prodigaban y no pocos problemas surgían. El rotativo “La Provincia” de 10 de agosto de 1934 se hacía eco, con el título “Las tragedias de las regatas de botes, una apuesta desgraciada”, del siguiente incidente: “El pasado domingo corrieron los botes a vela latina “Santa Catalina” y “Tamarán” correspondiéndole el triunfo al primero por una ventaja de pocos minutos. Ya es sabido que la afición a este deporte es tan enorme, que, todos los domingos se congregan numerosas personas en todas las playas del naciente, cruzándose apuestas entre los partidarios de los botes que están pegando. Entre los aficionados se hallaban el domingo los ciudadanos Juan Morales y Morales, de cincuenta y dos años de edad, que vive en la carretera de Chile, en el Puerto, partidario del “Santa Catalina”; y Francisco Bernal, domiciliado en la calle Aguadulce, partidario del “Tamarán”. Como la “pega” se ponía interesante y cada cual pensaba en que ganaría su bote, hicieron una apuesta; Morales con sesenta y cinco pesetas y su amigo Bernal con cuarenta, siendo en total ciento veinte pesetas. Había que buscar a un depositario, y nombraron el vecino del Puerto, Domingo Pérez Cabrera, de treinta y ocho años de edad, a quien los dos “contrincantes” creyéndola “segura”, le dieron la citada cantidad para que las entregara al vencedor. La “pega” terminó con la victoria del “Catalina” por lo que las ciento veinte pesetas correspondían a Juan Morales. Al ir éste a cobrar su dinero notó con gran sorpresa que el depositario y el amigo, habían desaparecido, aprovechando un momento emocionante de la carrera. Se enteró que Domingo Pérez Cabrera vivía en la calle del Carmen, por lo que fue a esperarlo a la hora de cenar. A las ocho de la noche llegó Domingo y al pedirle el dinero, se negó a entregarlo, por lo que, inmediatamente, llamó al guardia municipal número 55 para que lo condujera a la Inspección de Policía. En la Inspección, manifestó Domingo Pérez, que como no recordaba los que le habían entregado el dinero en el momento de la regata y como se separara de ellos al llegar a las Alcaravaneras se le presentaron dos individuos que le pidieron el dinero y él, creyendo que eran los mismos que se lo habían entregado, les entregó la expresada cantidad. En este asunto interviene el Juzgado correspondiente.”

El 14 de julio de 1934, el noticiero “La Provincia” pública la propuesta de bases para un Campeonato que dirima la incógnita de qué bote tiene la supremacía, entre aquellas bases se incluía que, “…Todas las regatas se efectuarán por pareja de botes y desde el sitio conocido por el Túnel de Telde hasta la baliza colocada frente a las Alcaravaneras…”. Se proponía por aquel entonces un campeonato con una primera fase eliminatoria y una segunda final a modo de liguilla. Desconocemos si aquella propuesta publicada se aprobaría posteriormente como el reglamento definitivo de aquel primer campeonato.

El 12 de agosto empezaría el campeonato con la “pega” entre el recién construido “Marino” y el “Porteño”, con victoria del primero. El Campeonato supone un revulsivo para la afición, que se multiplica por momentos y se tienen que compatibilizar los horarios de los encuentros de fútbol y de los botes con el fin de que las regatas no resten público a los partidos de balompié.

El 16 de septiembre de 1934, el periódico “La Provincia” incluía una nota que rezaba, “…Por acuerdo de la Sociedad “Ahemon”, los botes harán su salida media hora antes de la acostumbrada, para que así los aficionados al deporte náutico y al balompédico puedan presenciar ambos…”. Las regatas del campeonato se suceden y se intercalan con los desafíos, que esporádicamente se siguen celebrando. La primera fase del campeonato acabó el día 10 de septiembre de 1934, con la regata entre el bote “galletero”, el “Tamarán”, y el “Las Palmas”.

El bote “Las Palmas” se reconocía al estar pintada su obra viva de color blanco y la obra muerta de color rojo, su construcción fue encargada por Antonio Alfonso Cabrera y estaba soportado por vecinos del barrio de Las Alcaravaneras, de hecho su base era la playa de Santa Catalina o de las Alcaravaneras, donde fue su botadura que constituyó un evento social de primer orden. Fue el primer bote que llevó publicidad en la vela, la de la casa americana fabricante de coches, la “Ford”. La embarcación fue apodada entre las gentes del barrio como el “carro de la carne” y fue construida por el maestro carpintero de ribera Don Rafael Suárez Yañez.


Bote “Las Palmas”. Colección Daniel Rodríguez Zaragoza.

Los cinco botes que se clasificarían para la segunda fase de liguilla serían los siguientes, “Marino”, “Faycán”, “Santa Catalina”, el nuevo “Minerva”, y el “Tamarán”. El resultado de la liguilla quedaría como sigue:


En el periódico “La Provincia” de 15 de noviembre de 1934 se reseña la última regata, que enfrentaba al “Minerva” y al “Faycan”: “…Ayer se celebró la tan esperada regata entre los botes “Minerva” y “Faycán”, para el campeonato de la serie A. Bajo las órdenes del árbitro Don Antonio Curbelo; se preparaban los botes para tomar la salida, en “Aguadulce”, (¿por qué fue esta regata en “Aguadulce”, y, no en la “Marfea”, como las condiciones anteriores de campeonato? ¿Es que le temían al tiempo, o le convinieron así a ambos representantes?), correspondiéndole el barlovento al bote de Rafael Martín...” “…Con esta regata ya son ocho las que ha ganado el bote “escoba”, como le suelen llamar festivamente sus partidarios y contrincantes…”


El casco del Minerva, campeón del primer campeonato regular de pegas en la vela latina canaria de Las Palmas, con su curiosa orza al estilo de la época, como la de los “Hispania”. Foto de la colección de Manuel Suárez Moreno.


Con un trofeo por sus victorias, de izquierda a derecha Pancho “Burramansa”, presidente del Club “Minerva”; Juan Marrero, carpintero de ribera que hizo la embarcación; Rafael Martín, patrón del bote y Juan Marrero de nuevo. Del libro Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil.

La serie B decae por el empuje de los botes “grandes” y sólo tres embarcaciones participan en un campeonato cuyo desenlace tuvo que esperar al 17 de marzo del año siguiente. Al final, en la regata decisiva, el “Cedrón”, patroneado por Rafael Martín, se impuso al “Juan Rejón”, que tuvo en aquella ocasión dos patrones, primero a Juan Negrín y después a Antonio Ortega. El otro participante de aquel campeonato fue el “Franchy y Roca” al que el “Juan Rejón” ganó, según el diario “La Provincia” de 9 de septiembre de 1934, por “…“forfait” del “Franchy”…”, o lo que es lo mismo que el Juan Rejón ganó por retirada de su oponente, y es que la influencia anglosajona, si ya era importante en todo a lo que el puerto y su comercio se refería, en lo deportivo lo era aún más.

Acaba el año con un absurdo intento de restringir a las dos de la tarde la hora límite para la celebración de las salidas las regatas, propuesta de la Junta Provincial de Protección de Menores de Las Palmas, asunto que es irónicamente rebatido por la Sociedad de regatas “Ahemón” (periódico “La Provincia”, 8 de noviembre de 1934) que propone de igual modo: “…PRIMERO: - La supresión de los bailes que celebran los domingos algunas de nuestras Sociedades de recreo, o, en su defecto, prohibirles que los efectúen después de las doce del día. SEGUNDO: - Impedir que los días festivos del verano, por la tarde, acuda el público a la Playa de las Canteras…”.

Los botes se convierte en una actividad relevante en la vida social de la ciudad, se habla de ellos en todas las tertulias, los patrones de éxito son conocidos por todos, el público se agolpa en la costa para presenciar las evoluciones de las embarcaciones, la gente conoce a las embarcaciones por motes, los “azules”, construidos por el carpintero de ribera Don José González Rodríguez, el “Juan Rejón” (a) “rejeta”, el “Santa Catalina” , y el “Marino”; el “Goodrich”, nombre de un fabricante de neumáticos, cuyo alias era el “cucudrilo”; el “Porteño” o “loro”; el “Fyffes”, alias el “platano” o el “amarillo”; el “poeta”; el “galletero”… las tripulaciones también tienen sus motes, “los diablos rojos” del “Fyffes”, los “arrieros de la muerte” del “Tomás Morales”… y en la prensa se ven no pocas referencias informales relativas a la competición y a este singular deporte náutico popular. 



Las tripulaciones retratadas para la posteridad. Periódico La Provincia. 1934. Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.



Pega entre el “Marino” y el “Faycan” de 1934. Del libro Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil.

Daniel Rodríguez Zaragoza. 21.03.2020 (continuará).

Bibliografía y agradecimientos.

A Manuel Suárez Moreno por sus fotos históricas.

Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

Jable. Hemeroteca Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Semblanza Histórica de los Botes de Vela Latina. Juan Armando Mentado Gil. Imprenta Grafica Dos. Depósito Legal G.C. 329-1990. 1990.