¡No la vendo ni por dos millones!
Con esa frase me respondió el dueño de la pequeña embarcación de la foto a mi proposición de compra, pero ya estaba claro que, como en otros muchos casos, el dueño tenía una especial relación con la chalana, mimándola con esmero, pintando, acariciando sus piezas de madera, protegiendo los elementos de roce, cuidando cada detalle, muchos momentos compartidos, seguro, muchas vivencias y recuerdos. La "Morgan" en la rampa del Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. DRZ-2017. A la “chalana de fondo bote”, que así se denominan en Las Palmas, ya le había echado yo el ojo desde hacía días, estaba en la rampa del Muelle Deportivo, me gustaron desde el primer momento sus proporciones y sus equilibradas líneas, el suave arrufo, la delicada curva de la quilla y el exacto “tiro” de la roda. La posición del codillo me resultaba acertada, la “Morgan” no parecía la embarcación ni muy “falsa” ni muy “trompuda”. Chalanas de fondo bote en la Puntilla, Playa de Las...