domingo, 25 de diciembre de 2016

La carpintería de ribera en Gran Canaria, con nombres y apellidos. Siglos XVI a XIX.

La primera referencia bibliográfica que he encontrado1  alude al siglo XVI como siglo en el que se tienen las primeras noticias de construcción naval en la isla, por ejemplo en 1522 Francisco Pérez, un pescador de Gran Canaria construye un barco de pesca para él y un socio, llamado Luis Báez. Del mismo modo, Pedro Jaimez, carpintero de navío, construyó una barca grande de marear, para él mismo y dos socios más.  Escasas referencias para una profesión que apareció en Gran Canaria más tarde que en las islas occidentales del archipiélago según cuenta el historiador Manuel Lobo Cabrera.

El mismo autor aborda la construcción naval en los años posteriores2. A finales del siglo XVI aparecen las sagas familiares de carpinteros de ribera, por ejemplo Juan Blas y su hijo Leonel Blas, construyen embarcaciones entre 1567 y 1584. También aparecen como carpinteros de ribera, en diversos contratos, Bartolomé Hernández y Adán González: “1589, junio 18. Las Palmas. Bartolomé Hernández, carpintero de ribera, vecino, se obliga a hacer a Pedro Jáimez y Lázaro Rodríguez, mareantes, vecinos, un barco de cumplido de 31 palmos por la quilla, antes más que menos, que comenzará a hacer desde luego, y darlo acabado en perfección de aquí a fines del mes de agosto. Tendrá el barco 3 masteles, 3 velas, su leme y 4 remos, dos grandes y dos pequeños. Lo dará calafateado y breado para echarlo a la mar, y pondrá la madera, clavazón y demás cosas necesarias, excepto la estopa y clavos necesarios que se los darán los mareantes. Todo por el precio de 400 reales. (A. H. P. L. P., Luis de Loreto, núm. 874, f. r.)”2


www.fedac.org. Detalle de la foto 08452. Astilleros de San Telmo. Las Palmas de Gran Canaria. 1890-1900. 

Vicente Suárez Grimón3 aborda la construcción naval en Gran Canaria en la segunda mitad del siglo XVIII dándonos pistas de la unión como gremio de los carpinteros de ribera en 1771, al formalizar un contrato de regulación de la actividad los siguientes carpinteros: Francisco Domínguez, Fernando Corchero, Miguel Farías y Eugenio Farías. De la familia Farías, Vicente Suárez Grimón amplía la información, Miguel Farías al igual que su hermano Eugenio, asimismo carpintero de ribera, era nieto e hijo de Simón y Agustín Farías, carpinteros de ribera, que hasta su muerte trabajaron en la fábrica de barcos, bergantines, balandras del tráfico de pesquería y comercio de estas islas con América. A la edad de 10 años entró en el oficio bajo la instrucción de sus progenitores y, en 1784, hacía más de 18 años que sin intervención de otro maestro había fabricado de nuevo los barcos y bergantines de estas islas, afirmándose que todos los dedicados a las pesquerías fueron hechos  por su mano. Miguel Farías era una persona instruida y experta ‘en la construcción de vageles, que se hallan fabricados como unos treinta bergantines, más o menos, todos hechos por su mano sin más dirección que la suya, manifestando su habilidad en el enjerto que haze de algunas embarcaciones con la fábrica velmudeña y la nueva construcción americana, esto es, del medio a proa poniéndoles la amura o velmudeña, y del medio a popa a la americana con unos delgados mui bien sacados y que el día que se hizo a la vela admiró, al declarante, su navegación’ ” (A.H.P.L.P. Protocolos notariales. Escribano: Trujillo Leiba, leg. 1909, año 1784, folio 248 recto.)3

El autor también da una lista exhaustiva de los carpinteros de ribera del periodo de 1750 a 1800; Simón Farías; Agustín Farías, padre; Agustín Farías, hijo; Eugenio Farías; Francisco Farías; José Farías; Fernando Español; Fernando Corchero; José Antonio Talavera; Agustín Talavera; Francisco Domínguez; Juan de la Torre; José Montesdeoca; Francisco Pérez y Blas Miranda.

Este incompleto recorrido continúa en el siglo XIX con los libros presentes en el Registro de buques de Las Palmas, en sus distintas listas. Los datos que aparecen en los distintos folios son incompletos, no todos incluyen la identificación del constructor naval, aunque a medida que se avanza en el siglo son más exhaustivos, por este motivo se desconocen los responsables de la construcción de la gran mayoría de embarcaciones registradas con anterioridad a 1850. Los primeros registros datan de los años 30 del siglo XIX, transcritos de libros anteriores. De la información que se ha extraído del citado archivo y los periódicos de la época se ha podido confeccionar el siguiente resumen:


Archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas. Registro de buques. Folio número 1 de la tercera lista. Transcripción de un libro anterior donde se alista la embarcación en 1833. No aparece en nombre del constructor ni todas las características del bergantín goleta.

Antonio Cabrera construyó el famoso pailebot Telémaco en 1846, de 19.32 metros de eslora y 44.02 toneladas de registro brutoA  (a partir de ahora toneladas).

Antonio Giménez o Jiménez, fue un afamado constructor, vecino de Gáldar, del que consta la ejecución del pailebot de cabotaje Estrella, de 58 toneladas,  en 1855 y el Hermosa Beatriz, de 81, en 1861. Construyó también, sobre 1864, goletas para la pesca en África, como la Dolores y la Pepita, de 44 y 33 toneladas respectivamente. En 1859 terminaba un lanchón para la carga y descarga en el puerto de Las Palmas. También completo barcos y barquitos de pesca en Gáldar. Fallece en 1868.


www.fedac.org. Foto 06261. Astilleros de San Telmo. Las Palmas de Gran Canaria. 1860-1866. El pailebot de la foto, por sus dimensiones, puede ser el "Estrella", construido por Antonio Giménez o el "Telégrafo", construido por Tiburcio Miranda.


Archivo de la Capitanía Marítima en Las Palmas, página del Rol del pailebot construido por Antonio Giménez "Hermosa Beatriz" de principios del siglo XX.

José Peralta fue el responsable de la construcción de la goleta de pesca Joven Luisa, en 1864, y de la San Telmo, en 1865. Agustín Marquez Alemán, natural de Santa Cruz de Tenerife, trabajó en Las Palmas y realizó varios pailebots, la Joven Claudina, de pesca, en 1870, y los de cabotaje Joven Feliz, en 1881 y el Fermina y Concepción, de 22.95 metros de eslora y 81 toneladas, en 1882. En 1870 los dos carpinteros se unen para construir otra embarcación similar, el Arrojo. El periódico “La Federación” de 30 de julio de 1870 citaba: “En la tarde del 20 del corriente cayó al agua desde los astilleros de la ciudad de Las Palmas el nuevo pailebot EL GRAN ARROJO, cuyo trazado es obra del acreditado constructor naval, D. José Peralta, habiendo sido terminada su construcción bajo la inteligente dirección de D. Agustín Márquez.

Si hubo un constructor que representó a la carpintería de ribera de Las Palmas en el silgo XIX ese fue Tiburcio Miranda Torres, a él se le atribuye la construcción de la goleta de pesca de 19.79 metros de eslora y 39 toneladas, Las Angustias @ Tres Hijos, en 1856 y la Joven Anita en 1859 de 48 toneladas. Desde 1859 hasta prácticamente su muerte, en octubre de 1895, no paró de construir botes de servicio portuario, lanchas caleteras, lanchones de carga  y descarga, balandras aljibe, y gabarras o candrays. Uno de los últimos que construyó fue el Bentaguaire, de 24.70 metros de eslora y 114 toneladas, en 1894. El maestro también completó el pailebot de cabotaje Telégrafo, de 51 toneladas, en 1860, la Remedios en 1868, la goleta pesquera Pino, de 38 toneladas, en 1870 y el pailebot de cabotaje San Antonio @ La Rosa, de 52 toneladas en 1879 y el Gaspar, de 50 toneladas en 1880, (construido frente al “nuevo” teatro) entre otros. En 1880 Tiburcio diseña y completa el balandro de recreo Rafael. Ostentó el cargo de Maestro Mayor de BahíaB hasta su muerte, fue también consignatario y protagonizo, junto con Antonio Giménez, la famosa polémica derivada de la botadura de la fragata Gran Canaria, que se detalla en otro artículo del blog.
Hermano del anterior, Adolfo Miranda Torres, construyó los pailebots dedicados a la pesca en la Costa, Catalina, en 1861, Cristina, en 1868, Tigre, de 32 toneladas, en 1872, Bella Aurora, de 50 Tn, en 1873 y Joven Martín, de 43 toneladas en 1874, aparte de varios barcos y barquitos menores de pesca y de servicio de puerto.


Jable. Hemeroteca digital de la ULPGC. Esquela publicada en el periódico Diario de Las Palmas a la muerte de Don Tiburcio Miranda Torres. 21/10/1895.

Manuel Anaya, construyó en 1869 el pailebot pesquero Libertad, de 46 toneladas.

Carpinteros de barcos y barquitos menores de pesca hasta 1880 fueron Francisco y Antonio Herrera, Manuel Campos, Juan Francisco Alemán, Nicolás González, Juan Francisco Toledo, Antonio Cambreleng, y Aniceto Pérez Rodríguez (Gáldar), entre otros. Trabajando en los varaderos de San Telmo y realizando también botes de servicio encontramos a Antonio González Quevedo, Francisco González Reina y a un prolífico Antonio Pérez Ruiz.

Manuel Márquez López fue uno de los baluartes de la construcción naval canaria del siglo XIX. Empezó construyendo barquitos de pesca en 1873 pero ya en 1881 realizó el barco más conocido de la flota canaria, la goleta de cabotaje Bella Lucía, en 1881, de 23.04 metros de eslora y 85 toneladas, embarcación que todavía existe restaurada recientemente en Lanzarote. También para el cabotaje bajo su supervisión se realizó el pailebot Joven Vicente, de 61 toneladas. Numerosas goletas destinadas a la pesca saldrían de sus manos y con su diseño, entre 1880 a 1900, la Soledad, Jesús María, Primero de Las Palmas, Anita, Pedro El Marino, Rafael, Baltazar, Luz, Agustín, Joven Manuel, Joven Antonio, Juanito y Milagro, la mayoría de ellas medían entre 18 y 20 metros de eslora y su tonelaje rondaba entre las 35 y las 50 toneladas. Manuel Márquez, como casi todos los carpinteros de ribera de la época también se dedicó, desde 1876, a realizar lanchones, gabarras y demás embarcaciones destinadas al servicio del creciente Puerto de La Luz y fue Maestro Mayor de Bahía a la muerte de Tiburcio Miranda.


La "Bella Lucia" en el varadero de Puerto Naos, Arrecife de Lanzarote, antes de su restauración. Colección Daniel Rodríguez Zaragoza.

En 1889 Manuel Miranda Romero terminó la balandra María Teresa del Castillo, de 27 toneladas y el pailebot Joven Fernando, de 44 toneladas, en 1898. También trabajaría construyendo botes y bucetas para el servicio de puerto.

En las dos últimas décadas del siglo XX se multiplicaría el número de carpinteros debido al auge del Puerto de La Luz, en Las Palmas.

Entre los que hacían embarcaciones menores, al menos durante el siglo XIX, destacaron construyendo embarcaciones de pesca y servicio de puerto Ceferino Miranda, Fernando Frugoni, desde 1876, Francisco Oropesa, desde 1878, Francisco Marrero, desde 1882, Domingo Sánchez, desde 1884, José Moreno, desde 1885, Tomás Reyes Estévez, desde 1888 (haría varias falúas para el servicio de puerto ya en el siglo XX), Blas Barrera, desde 1889, Antonio Curbelo León, desde 1890, Plácido González Reina, desde 1891, José González, desde 1891, Rafael Marrero Padrón, desde 1894, (abuelo del conocido empresario canario Luis Marrero, recientemente fallecido, hacía los barcos en la actual Puntilla, tenía además la famosa explotación de piedra en la Barra de Las Canteras, hizo muchas embarcaciones menores de pesca), Abelardo Perez Ponce, desde 1896, realizando un balandro de 13.06 m. de eslora y 14 toneladas (estuvo en activo hasta los años 30 del siglo XX, construyó varios pailebots y balandros) y Blas Cabrera (construyó pailebots y balandros en el siglo XX).

En Agaete construían pequeñas embarcaciones de pesca Juan y Manuel Suárez Ramos y Antonio Suárez Jorge.  Carpinteros de ribera con una extensa producción de embarcaciones menores, principalmente botes, en Las Palmas, fueron también Nicolás González González y Domingo Solís Henríquez.


www.fedac.org. Detalle de la foto 08487. Astilleros de San Telmo. Las Palmas de Gran Canaria. 1890-1900.

Tres importantes carpinteros de ribera que protagonizaron el paso al siglo XX y vivieron la transición del traslado de los astilleros desde San Telmo, en Las Palmas al incipiente Puerto de La Luz, fueron Camilo Miranda, Juan Pedro Alemán y José Acosta Dominguez.

Camilo Miranda, hijo de Tiburcio Miranda, aprendió de su padre la profesión y fue un gran profesional en activo hasta principios del siglo XX. En el siglo XIX construyó el Tiburcio, pailebot pesquero de 18.90 metros de eslora y 40 toneladas  y la Rosario, una pequeña goleta de 20 toneladas, en 1898. Desde 1894 se dedicó también a construir gabarras para el carbón, completando en 1898 la nº56, de 24.98 metros de eslora y 118 toneladas. Fue Maestro Mayor de Bahía provisional desde la muerte de Manuel Márquez hasta 1903.

Juan Pedro Alemán fue un carpintero de ribera vinculado a la construcción de embarcaciones para el servicio portuario, en 1888 aparece como constructor de botes pero pronto hace lanchones y posteriormente gabarras, barcazas, candrays de respetable porte. A principios del siglo XX se vincularía con la Grand Canary Coaling Co.

Sin duda José Acosta Domínguez tomó el relevo de Tiburcio Miranda y Manuel Márquez como principal maestro carpintero de ribera a finales del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX  (fue nombrado Maestro Mayor de Bahía en 1903).

A finales del siglo XIX ya realizó un pailebot de cabotaje, el Nuevo Adán, de 46 toneladas y en 1900 el Matías López, de 95 toneladas. Entre 1895 y 1898 completó tres goletas pesqueras, la Fe, en 1895, de 40 toneladas, la Federico León, el siguiente año, de 35, y la José Baltazar, en 1898, de 38.

A partir de 1898 estuvo al frente del varadero de Blandy Brothers y Cia. En ese año se construyeron, bajo su dirección, 14 embarcaciones de madera, principalmente gabarras para el almacenamiento de carbón, que sumaban un total de 710 toneladas, al año siguiente 10 embarcaciones, 595 toneladas de arqueo en total. En 1900 construyó la mayor gabarra de madera que se hizo en el Puerto de La Luz, la Maspalomas, un candray de 122 toneladas y más de 26 metros de eslora.

DRZ. 25/12/2016.
Notas:

A. La tonelada de arqueo bruto, o tonelada Moorson, es una medida de volumen que equivale a 2.83 metros cúbicos y se emplea para medir el tamaño de una embarcación a efectos administrativos y reglamentarios y nada tiene que ver con el peso o desplazamiento de la embarcación.

B. La figura militar de Maestro Mayor de Bahía se puede considerar como la precursora de los inspectores de buques actuales. Los Capitanes Generales, en este caso del Departamento de Cádiz, al cual pertenecían las islas, nombraban, de acuerdo con la Real Orden de 24 de noviembre de 1858, Cabos maestros de la Maestranza de los Arsenales que hubieran trabajado al menos en los Arsenales de la Armada o en buques del Estado para ocupar el puesto citado, y si no reunían las condiciones requeridas, tenían que demostrar su actitud en un examen teórico práctico a realizar, en este caso, en el Arsenal de Cádiz.

Bibliografía.

1.- El mundo de la mar en la Gran Canaria del siglo XVI.: navíos, marinos, viajes. Manuel Lobo Cabrera. Anuario de Estudios Atlánticos. Número 26. 1980. Depósito Legal M 4925-1958.

2.- Construcciones y reparaciones navales en Canarias en los siglos XVI y XVII. Manuel Lobo Cabrera. Anuario de Estudios Atlánticos. Número 31. 1985. Depósito Legal M 4925-1958.

3.- Construcción naval y tráfico marítimo en Gran Canaria en la segunda mitad del siglo XVIII. Vicente Suárez Grimón. Cabildo Insular de Gran Canaria. 1993. ISBN: 84-8103-010-4.

Jable. Hemeroteca Digital de la ULPGC.

Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas. Registro de Buques.

http://www.fotosantiguascanarias.org/ (FEDAC)




   

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