martes, 12 de julio de 2016

Ichiglane, una lancha costera canaria.

A mediados de los años 90 del siglo XX se escribía la última página de una historia que duró siglos, una historia que no se volverá a repetir, un ejemplo de convivencia en armonía, casi siempre, entre culturas y pueblos obligados a entenderse y a obtener, y a compartir, los recursos de un fértil océano. Aunque existía un pacto no escrito de convivencia, un reparto de recursos, una línea invisible, entre los pescadores canarios y los moros en las costas del antiguo Sahara y de Mauritania era inevitable que se produjeran intercambios en los dos sentidos. La división tácita, la pesca en alta mar la hacían los canarios y en la orilla los habitantes de aquellas costas, no evito que la permeabilidad alcanzara muchas facetas de la vida de las personas que se dedicaban a aquellas duras faenas. Con el tiempo, los pescadores mauritanos no sólo adoptaron muchas técnicas pesqueras canarias sino que en el caso que nos ocupa eligieron las embarcaciones auxiliares canarias, las lanchas “costeras o canarias”, como su embarcación pesquera por excelencia en el Banco o Golfo de Arguín, al sur de Nouadhibou, en Mauritania.

En el Golfo de Arguín, los Imraguen, pescadores de la zona, conocían las lanchas canarias desde el siglo XIX y aprovechaban aquellas que se abandonaban o rescataban de naufragios. Ya en el siglo XX se empezaron a comprar y a recuperar lanchas costeras, que llegaron a usarse incluso al sur del Cabo Timiris y por lo tanto fuera del Golfo. Con el tiempo las lanchas se fueron deteriorando y en los años 70 del siglo XX se tiene constancia de que al menos un carpintero de ribera canario, Chano, vivió con los Imraguen en Rgeyba, en el sur del Golfo, hasta los años 80 del pasado siglo, ejerciendo su profesión a la vez que se formaban carpinteros locales.


Lancha costera en Mauritania. Colección de los Sucesores de Evaristo González Hernández, Construcciones y Reparaciones Navales.

En 1976 se crea el Parc National du Banc D’Arguin, una reserva natural que limita la entrada de las embarcaciones motorizadas en sus aguas, es en ese momento cuando se adopta la lancha canaria como propia, con pequeñas modificaciones, y se multiplican en Arguín. Sin embargo existían limitaciones y dificultades para en el mantenimiento de las embarcaciones y evitar su deterioro. A partir de 1990 se relanza la actividad de reparación, restaurando un carpintero de ribera francés del Museo Marítimo de Douarnenez tres lanchas en la aldea de Iwik, en 1993.

Posteriormente se creó un astillero en Rgeyba y en 1995 se decidió potenciar la construcción de embarcaciones nuevas, motivo por el cual, Pascal Barbotte, carpintero de ribera bretón, aterrizó en Arrecife con el fin de rescatar el diseño original de las lanchas costeras o canarias.

Aunque las fuentes bibliográficas francesas citan que Pascal Barbotte encontró un medio modelo de los años 30 del siglo XX en Arrecife de Lanzarote y que fue dicho modelo el que empleó para diseñar el prototipo de la nueva lancha para los Imraguen, ese extremo no se ha podido confirmar.


Reparando una lancha en 2008 en Iwik. Mutations techniques, changements sociaux survenus chez les pêcheurs imrâgen, des années 1970 à nos jours. Sebastien Boulay. ADAGE sarl. République Islamique de Mauritanie Ministère délégué auprès du Premier Ministre chargé de l’environnement. Parc National du Banc D’Arguin Le Banc D’Arguin en Mauritanie. 2008.

En Lanzarote, tanto Tito González como Fredy Tabares, carpinteros de ribera, recuerdan que el maestro carpintero de ribera Evaristo González Hernández preparó un medio modelo que pudo servir de base para diseñar la que a la postre se bautizaría como “Ichiglane”, construyéndose la primera embarcación en 1997.


Modelo de lancha costera realizada por Evaristo González Hernández. Colección de los Sucesores de Evaristo González Hernández, Construcciones y Reparaciones Navales.


  
Construcción de la “Ichiglane”. Colección de los Sucesores de Evaristo González Hernández, Construcciones y Reparaciones Navales.


Formas de la “Ichiglane”. Colección de los Sucesores de Evaristo González Hernández, Construcciones y Reparaciones Navales.

A finales del año 2001 ya había 10 lanchas construidas siguiendo el modelo del “Ichiglane”. En la actualidad la actividad de construcción y reparación en Rgeyba continua y se han creado nuevos modelos pero siempre manteniendo la esencia de nuestra lancha canaria.

  
Carpinteria de ribera en Rgeyba. Recits de Paysages. Simon Nancy. Grandir & FIBA. 2010.

La lancha costera fue una embarcación especializada asociada a las goletas canarias (los “costeros”) que faenaban en la costa de África desde el siglo XIX. El Doctor Arthur Taquín, naturalista belga, sobre 1900 y a bordo del costero “Federico”, de Las Palmas, describía las lanchas del siguiente modo: “todos los costeros están provistos de dos embarcaciones (construidas) en abeto (probablemente pino) de 6.72 metros de eslora, con un mástil de 6 metros de alto y una vela latina de 9.25 metros de cota de la palanca, 6.70 metros de cota inferior y 8.40 metros de cota libre. Estas embarcaciones bastante bien hechas para soportar la mar, navegan también a remo y están dotadas de cinco grandes remos de 4.62 metros de largo. Las embarcaciones están, por otra parte, provistas de un ancla bastante curiosa que consiste en una gruesa piedra mantenida por tres palos atados juntos y unidos a un cable. Estas embarcaciones poseen además una tina (recipiente) para el agua dulce…” Los artículos de A. Taquin también hablan de las faenas de pesca y de la tripulación de la lancha, como se muestra a continuación “Pesca a bordo de las embarcaciones. Pescan igualmente a la liña o a la nasa como a bordo del costero y además, con líneas de superficie. Estas embarcaciones (lanchas) que aguantan bastante bien la mar, son tripuladas por 7 u 8 personas, el patrón, el compañero, el remo medio, el remo delante (dos hombres), el remo de proa, el desecador. El patrón comanda la embarcación y elige los sitios buenos para la pesca. Cuando las embarcaciones están cerca de la costa ellas fondean con una gran piedra. En mar abierto no fondean, la profundidad es demasiado grande (30,40, 50 brazas)” “…estos botes pueden cargar más de 1700 kilogramos de pescado”.


Lanchas canarias. Circa 1900. Les Iles Canaries et les Parages de Peche Canariens. Taquin A. Societe Royale Belge. Geographie. Bulletin. 1902. Nº5.

Los franceses, belgas, y en general los extranjeros llamaban a las lanchas costeras “lanchas” o “lanchas canarias” a finales del siglo XIX y principios del XX, como ha quedado demostrado en los textos y fotos adjuntas. Se desconoce cuál fue el origen y las influencias en el diseño  las lanchas canarias o costeras, pero sí está claro que fue en el siglo XIX cuando se popularizaron como embarcaciones auxiliares de las goletas que iban a la pesca en la costa de África.



Lancha canaria en la bahía del Galgo. Circa 1910. Les Pecheries de L’Afrique Occidentale Francaise. Gruvel, A. Revue générale des sciences pures et appliquées, XXII, pp150-159

En una confusa e incorrecta, bajo mi punto de vista, caracterización, el famoso libro “Pesqueros Españoles” de Juan Carlos Arbex habla de “chinchorro canario”, describiendo una embarcación similar que se muestra en la imagen adjunta en la presente entrada y cita textualmente “Pasaran siglos antes de que podamos hablar de una embarcación canaria autóctona y cuando esta llegue, nos encontramos con unos buques mediterráneos, copias de laudes y botes, como es el caso del “chinchorro”… ” para seguir “Si consideramos al chinchorro como el buque mayor, dadas sus 2 Tm de desplazamiento, el “barquillo” es la réplica de las pateras o busís peninsulares. Se trataba de un ligero batel, de tan sólo dos toletes, popa estampa y una fea y curiosa proa de violín, impropia de embarcaciones menores”, definición que muestra su desconocimiento acerca de las embarcaciones autóctonas canarias. En los diccionarios marítimos españoles del siglo XIX que he consultado aparece la definición de “chinchorro” (aparte de ser un arte de pesca) como “Embarcación de remos muy chica y la menor de a bordo”.


Chinchorro canario del siglo XIX. Pesqueros Españoles. Juan Carlos Arbex. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 1987-2004. ISBN 84-491-0610-9.

Las lanchas costeras se acercaban a la orilla con la ayuda de sus velas latinas o sus remos, en zonas en las que las embarcaciones más grandes no podían acercarse, tenían unas dimensiones variables pudiendo alcanzar, ya en el siglo XX, los 10 metros de eslora.


Lancha costera canaria. La Peche en Mauritanie. Albert Krebs. Inédito. Circa 1930.

En Canarias, en general, se ha asociado el término “lancha” a una embarcación menor con la proa lanzada, de “violín” o con doble curvatura aunque en algunos casos esta fuera muy sutil, esa es la principal característica que la diferencia de un bote. Las más famosas eran las “lanchas caleteras” que varadas en las playas se empleaban para transportar pertrechos, mercancías y personas desde la orilla a los barcos fondeados y viceversa. Las lanchas caleteras tenían, en general, mayores dimensiones que las costeras y menos puntal en proporción. Las lanchas costeras tenían un casco con popa de estampa o espejo, la proa de “violín” que hemos citado (proa de lancha en Canarias), y un mayor puntal y francobordo que las hacía más marineras para la navegación en alta mar. El mástil casi en “candela”, sin apenas tiro a proa, permitía arbolar una vela latina de respetables dimensiones.


Lancha costera canaria y embarcación francesa. La Peche en Mauritanie. Albert Krebs. Inédito. Circa 1930.

Es una paradoja el hecho de que si queremos ver en la actualidad una lancha costera canaria nos tendremos que desplazar a Mauritania, al Banco de Arguin, un viaje que sin duda merece la pena, no sólo para contemplar de cerca nuestro legado sino para disfrutar del Parque Nacional, una verdadera maravilla de la naturaleza. DRZ 12/07/2016.


Lancha costera en 1934. Culturas del litoral. Dinámicas fronterizas entre Canarias y la costa sahariano-mauritana. Alberto López Bargados y Jesús Martínez Millán. Alborán Edicions Bellaterra, S.L. 2010. 

Agradecimientos.

Sucesores de Evaristo González Hernández, Construcciones y Reparaciones Navales, a Tito y Santi por el permiso para reproducir las fotos de sus álbumes.

Fredy Tabares González.

Gustavo Díaz Miranda

Bibliografía.

Les Iles Canaries et les Parages de Peche Canariens. Taquin A. Societe Royale Belge. Geographie. Bulletin. 1902. Nº5 y Nº7.

Les Pecheries de L’Afrique Occidentale Francaise. Gruvel, A. Revue générale des sciences pures et appliquées, XXII, pp150-159. 1911.

Pesqueros Españoles. Juan Carlos Arbex. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 1987-2004. ISBN 84-491-0610-9.

Mutations techniques, changements sociaux survenus chez les pêcheurs imrâgen,
des années 1970 à nos jours. Sebastien Boulay. ADAGE sarl. République Islamique de Mauritanie Ministère délégué auprès du Premier Ministre chargé de l’environnement. Parc National du Banc D’Arguin Le Banc D’Arguin en Mauritanie. 2008.

Recits de Paysages. Simon Nancy. Grandir & FIBA. 2010. ISBN 978-2-84166-416-0.

La Peche en Mauritanie. Albert Krebs. Inédito. Circa 1930.

Culturas del litoral. Dinámicas fronterizas entre Canarias y la costa sahariano-mauritana. Alberto López Bargados y Jesús Martínez Millán. Alborán Edicions Bellaterra, S.L. 2010. ISBN 978-84-7290-494-1.

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