domingo, 4 de junio de 2017

La misteriosa reparación del "Cambria" en Las Palmas.

Durante el año 2014, gracias una activa pareja de amantes de los barcos clásicos, Inge Brydnilsen y Trudi Evans (en aquella época afincados en Gran Canaria), contacté con Theo Rye, arquitecto naval y editor técnico de la revista Classic Boat, fallecido recientemente, buscando al verdadero diseñador de la embarcación Tirma, aprovechando que el Real Club Náutico me había encargado hacer un informe del estado de conservación de la embarcación insignia de la náutica deportiva grancanaria.

  
La proa del yate “Cambria” fondeado frente a la Playa de Las Alcaravaneras. Fotos de la colección de Tino de La Nuez, escaneadas y publicadas por Víctor Alonso Quintana en Facebook: Vela Latina Canaria de Botes - Fotos De Víctor Alonso.

Después de muchos emails de ida y vuelta Theo Rye me comentó que estaba trabajando en la restauración de una de las joyas del mundo de los barcos clásicos, el “Cambria”, diseño del archiconocido arquitecto naval William Fife de 1927 que se completó en el astillero Fairlie en 1928, y recordé que no hacía mucho tiempo había estado hablando con alguien acerca de ese barco.

Agustín Acosta, “Tinillo”, como lo conocemos en el mundo de la vela latina de Las Palmas, ebanista y carpintero de ribera, ha estado muy relacionado con el deporte por la confección de palos y palancas, actividad de la cual es un gran especialista. Su amistad con Pedro Santana Montenegro, Maestro “Pedro el Rubio”, hizo que a su muerte la familia del Maestro carpintero de ribera le traspasara modelos y algunas notas, apuntes y planos.

Entre esas notas se encontraban detalles con medidas de un yate clásico y un plano vélico firmado por la prestigiosa casa inglesa “Ratsey and Lapthorn” de Southampton y fechado el 28 de marzo de 1977, ¡del yate “Cambria”! (casualmente también de “Ratsey” tendremos que hablar algún día en referencia a lo que comenté del diseñador del yate “Tirma”).


Agustín Acosta, “Tinillo”, en su taller, posando junto con los modelos realizados por Pedro Santana Montenegro.

Le pregunté a “Tinillo” si sabía algo de aquel yate y ¡claro que sabía!.


Notas con diversas medidas del “Cambria” tomadas durante su reparación en Astilleros Canarios entre los años 1977-1979. Pedro Santana Montenegro.


Notas con diversas medidas del “Cambria” tomadas durante su reparación en Astican entre los años 1977-1979. Pedro Santana Montenegro.

El empresario americano del mundo de la aviación Michael Sears compró el barco en 1972. Poco después – la fecha no está clara -  inició un intento de circunnavegar el globo con tan mala suerte de que a las primeras de cambio, cerca de las Islas Canarias, al norte y no muy lejos de Lanzarote, desarboló el “Cambria”, que estaba aparejado como “sloop”, con un solo mástil. Por este motivo el “Cambria” se dirigió al Puerto de La Luz que una vez más estaba estratégicamente situado para recibirlo.

Un día de invierno de principios de los años 70, desde su casa en las Escaleritas, Sergio Urrestarazu, siendo todavía un niño, observaba el potente temporal de sureste que hacía temblar los cristales de las ventanas de su casa, con vistas al Este. En un determinado momento se percató que estaba entrando al Puerto de La Luz, a la bahía de la playa de Las Alcaravaneras, un enorme velero esbelto y magnifico sin mástil, desarbolado. Junto a su hermano no se perdieron detalle de la batalla que libró el yate con las olas que entraban libres y se estrellaban en el Arsenal. Finalmente el "Cambria" pudo fondear y allí estuvo durante buena parte de la década. 

Sergio recuerda que aquel barco era una parte integrante del paisaje de la bahía, y de su memoria, pero que un día, años después de su llegada, desapareció.


Recordaba mi padre también que el “Cambria” estuvo fondeado bastante tiempo frente a la playa de mi barrio, las Alcaravaneras, y que su alargada figura no pasaba desapercibida, y Agustín me confirmó que después de haber estado fondeado pasó a ser reparado en Astilleros Canarios, Astican y que dio trabajo a muchos carpinteros locales, haciéndose obras en el casco, en la habilitación (mobiliario)  y en trabajos accesorios en la arboladura.

La mayoría de los carpinteros que trabajaron en el barco pertenecían a la plantilla a la empresa “Lloret y Llinares” y entre ellos estaban Agustín y Maestro Pedro.

Como curiosidad “Tinillo” recuerda que hizo, talladas y vaciadas, junto con otro carpintero, las hermosas figuras distintivas de los diseños de William Fife, el famoso dragón que adorna las amuras de sus yates y que creía que todavía guardaba las plantillas en su taller aunque desgraciadamente no las encontramos cuando las buscamos.


El famoso dragón de los yates de William Fife. https://www.flickr.com/photos/scottishmaritimemuseum/4857131036

El norteamericano “Cambria” estuvo varios años en Asticán y siendo Las Palmas base de operaciones de una gran parte de la flota pesquera rusa en el Atlántico se extendieron todo tipo de rumores acerca de los verdaderos intereses de Michael Sears respecto a la embarcación, se le acusó incluso de ser un espía norteamericano. Lo cierto es que el propietario del yate y su personal, que también trabajaban a bordo, desaparecían por temporadas y volvían a aparecer por el varadero pasados algunos meses de inactividad (quizás no fuera tan romántica la razón y simplemente fuera la falta de fondos lo que dilató la varada).

Las casualidades de la vida hicieron que el capitán del yate y su tripulación, al igual que Sergio Urrestarazu tuvieran la misma pasión, el surf, y así se encontraron un día en el Confital. El capitán, hawaiano y la tripulación, californianos, distaban mucho de parecer espías americanos e invitaron a Sergio a ver el barco, subirse a él e impresionarse con el inmenso voladizo de su popa. El capitán le comentó a Sergio lo sorprendido que estaba de la calidad y profesionalidad de los carpinteros de ribera locales, de los cuales decía que no tenían nada que envidiar a los mejores europeos o americanos y le enseñó los mástiles cuando llegaron para ser arbolados en el velero.

Sears aparejó el yate como “ketch”, con dos palos, antes de partir, quizás para hacer más llevadera la navegación oceánica, y los mástiles llegaron por barco hasta Las Palmas y se construyeron bajo la dirección de Harry Spencer.


Plano vélico del “Cambria” después de la reforma. “Ratsey and Lapthorn”. 28/03/1977.



Anuncio por palabras de junio de 1979 aparecido en la prensa local. Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Pensé que siendo un barco de ese porte y belleza sería fácil conseguir fotos del “Cambria” en Astican y quedé con Theo Rye en conseguirle instantáneas de aquellos momentos, pero pronto me di cuenta de que aunque muchos recordaban el barco, no existían tantas fotos del mismo, todavía sigo buscando, hoy, por ejemplo, ha aparecido una y me ha animado a escribir este artículo.

Si alguien tiene alguna imagen seguro que el Capitán del "Cambria", Chris Barkham, la recibirá con entusiasmo.

http://www.yachtcambria.com/

DRZ. 04/06/17-03/11/18



De mi colaboración con Theo Rye quedaron para la posteridad unas líneas que refieren al paso del "Cambria" por Las Palmas. Revista Classic Boat. Número de Marzo 2016, nº333. http://www.classicboat.co.uk/articles/cambria-flies-again/


Agradecimientos.

Agustín Acosta, “Tinillo”.

Víctor Alonso Quintana.

Inge Brydnilsen.

Trudi Evans.

Tino de La Nuez.

Sergio Urrestarazu, el "Halcón".

In memoriam.

Theo Rye.

Pedro Santana Montenegro.


Bibliografía.

Jable. Hemeroteca digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Revista Classic Boat. Número de Marzo 2016, nº333.

http://www.classicboat.co.uk/articles/cambria-flies-again/

https://www.flickr.com/photos/scottishmaritimemuseum/4857131036

http://www.yachtcambria.com/

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