viernes, 16 de junio de 2017

Las peripecias de un barco pirata en Morro Jable.

Conocí a Emilio, “Tato”, Reza hace bastantes años, por motivos profesionales, ya por entonces era el propietario de la goleta “Pedra Sartaña”, uno de esos “barcos que dejan huella” incluido en la recopilación de veleros que uno puede recorrer en el estupendo libro de Lino J. Pazos.


La goleta "Pedra Sartaña" en su puerto base de Morro Jable. Febrero de 2016. Colección DRZ.

La goleta ha estado décadas dedicándose a la sacrificada actividad de las excursiones turísticas, teniendo como base, principalmente, el puerto de Morro Jable. En su quehacer diario el “Pedra” lo mismo se adentraba dentro de los temidos “mosquitos” de Jandía que flotaba plácidamente en las calmas aguas cerca del faro que domina el pueblo de Morro. El “Pedra” es de los pocos veleros que actualmente quedan en las islas dedicándose a estos menesteres, fueron unos cuantos los que trabajaron en Canarias desde los años 70.

Las embarcaciones “locales” “Pesquera”, “Marte” y la “Bella Lucía”, se dedicaron en algún momento al negocio turístico, junto con otros veleros clásicos venidos de fuera, por ejemplo el "San Miguel", el “Nostramo”, el “Marea Errota”, la “Rosario” y un largo etcétera, de los cuales quedan en el archipiélago algunos barcos singulares, construidos en madera, todavía en activo, como son el “Cruceros Timanfaya” en Gran Canaria, y el Dhow “Shogun”, en Tenerife.


El histórico velero "Pesquera" justo después de ser reformado para trabajar en el sector turístico, en el muelle deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. 1978. Colección DRZ cortesía de Agustín Morales de la Cova.


El "Marte" fondeado cerca de la playa de Las Alcaravaneras, en el Puerto de la Luz. Colección Juan Garrido López.


El "San Miguel" con turistas en el sur de la isla de Gran Canaria. Colección DRZ.


El Dhow "Shogun" en el varadero de Repnaval en mayo de 2014. Esta embarcación opera normalmente en aguas del sur de la isla de Tenerife. Colección DRZ. 



La "Rosario" abandonada en Puerto Naos, Arrecife, durante 2014. Colección DRZ.

El “Pedra Sartaña” ha sobrevivido en un negocio cada vez más competitivo y plagado de catamaranes de poliéster reforzado con fibra de vidrio, o de goletas importadas de Turquía, gracias al cuidado experto y al esmero con el que su dueño ha mimado el barco.

Tato, gran amante de las embarcaciones clásicas, no sólo tenía la ardua tarea de mantener el “Pedra” sino que en algún momento se planteó la posibilidad de construir una nueva goleta para ampliar la empresa, proyecto que al final no se ejecutó


Plano aproximado de la goleta diseñada por Evaristo González Hernández, de acuerdo con el encargo de Emilio Reza, que nunca se llegó a construir. 1995. Colección DRZ.

En la citada publicación “Barcos que dejan huella” se hace una reseña de la goleta, que ampliamos en este artículo con algunas aportaciones de Tato y pequeñas investigaciones propias, incompletas, pero que seguro que pueden servir como soporte de trabajos más concienzudos.

Corría el año 1940 y un carpintero de ribera de nombre Domingo Suárez González construyó el motovelero en un lugar denominado Pedra Sartaña, en Noia, Galicia y de ahí tomo su nombre. La construcción empezó el 25 de junio de 1940 y terminó el 30 de octubre aunque la botadura del velero se completó en diciembre del mismo año.

Las dimensiones eran 19.80 metros de eslora de casco, 5.44 metros de manga y 2.15 metros de puntal, mientras que las toneladas de registro bruto, TRB, eran 42. Estaba aparejado de goleta.

La propietaria era Teonila Pérez Fernández de la compañía “Navales Barcia” que también eran propietarios del “Carmen Barcia”.

El primer viaje del “Pedra Sartaña” fue a Gijón con un cargamento de pinos, zarpó de Noia el 15 de abril de 1941 teniendo que entrar de arribada al puerto de Cedeira debido al mal tiempo. El patrón de la “Pedra” era Angel Núñez Martínez, alias “Telefre” (o “Telegre” según la fuente), y lo fue hasta que se retiró el barco del tráfico de mercancías en el año 1966 después de 25 años de realizar cabotaje en la península ibérica. En aquella primera singladura iba acompañado de mecánico, contramaestre y dos marineros: Manuel Lestón Romaní; Manuel Núñez Martínez; Antonio Núñez Martínez y Manuel Núñez Blanco, respectivamente.

En las hemerotecas podemos encontrar retazos de sus idas y venidas en la península ibérica, el 14 de febrero de 1948 partía de A Coruña a Villagarcía en lastre; el 9 de marzo de 1952 repostaba en Vigo para proseguir a Noia; el 28 de octubre del mismo año llegaba a Vigo de Bilbao con carga general; del mismo puerto llegaba el 26 de junio de 1954 pero esta vez con una carga de cemento, al igual que el 11 de noviembre de 1959. Un mar de viajes de cabotaje entre Galicia y el resto de España.

El último viaje del “Pedra Sartaña” comenzó el 1 de agosto de 1966 y en 1971 era remolcado a Vigo por el pesquero de Muros “Bacho Segundo” quedando la ría como pontón hasta que Emilio Reza “Tato”, lo rescató de su incierto destino en Catoira a mediados de los ochenta del siglo XX (antes había servido como arenero, equipado con una modesta draga de succión, según Lino J. Pazos).


Estado del barco cuando "Tato" lo compra en Galicia a finales de los años 80. Foto cortesía de Emilio Reza.

Emilio traslado el “Pedra” a Plentzia, en el País Vasco, donde el propio Tato junto con compañeros que estuvieron involucrados en la construcción y gestión del “Marea Errota” estuvieron trabajando en la restauración del barco, ayudados al menos un verano por algún carpintero de ribera de Astilleros Mendieta de Mundaka que sacrificó sus vacaciones reparando el “Pedra Sartaña”. Una vez estuvo acabado el trabajo de restauración paso el barco a Bermeo, donde estuvo fondeado un par de meses para obtener la documentación necesaria para trasladarse a las Islas Canarias y empezar su actividad turística.


El "Pedra Sartaña" en Bermeo, probando las velas justo después de ser restaurado. Foto cortesía de Emilio Reza.

El resto de la historia es más conocida, en Morro Jable el “Pedra Sartaña” se ha convertido en el centro de atención del muelle, por su singularidad, aunque si es verdad que, como el buen vino, al “Pedra Sartaña” con el paso de los años se le ve mejor, rejuvenecido y en forma.






Fotos de las labores de mantenimiento y reparación del "Pedra Sartaña" en noviembre de 2011, en las rampas del añorado varadero de Puerto Naos. Trabajos realizados por las expertas manos de los carpinteros de ribera de los Sucesores de Evaristo González Hernández en Arrecife de Lanzarote. Fotos DRZ.


DRZ. 16/06/2017.



Bibliografía.

http://biblioteca.galiciana.gal

Barcos que dejan huella. La Vela. Apuntes para una memoria marítima.  Lino J. Pazos. Damaré Edicions. 2011. ISBN 978-84-937471-8-3.



Agradecimientos.

Manuel Amado Castiñeiras.

Juan Antonio Apraiz.

Guillermo Gefaell Chamochin.

Agustín Morales de la Cova.

Emilio "Tato" Reza.

Sucesores de Evaristo González Hernández.



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