viernes, 7 de julio de 2017

Barco, barquito, barquillo o bote, esa pequeña embarcación de pesca artesanal de Canarias.

Siempre he considerado que denominar un tipo de embarcación antigua, histórica o tradicional tiene su complicación, no es cuestión de darle simplemente un nombre, esa denominación que has oído toda la vida en la playa, y generalizar cuando ves una embarcación de pesca artesanal en la orilla y etiquetarla de uno u otro modo, sin prestar atención a los detalles, a la localización, a las características de la misma, no es que sea excesivamente purista, pero es algo más delicado que eso.


"Barquillo" en una playa de Gran Canaria, probablemente San Agustín. Foto número 14672. www.fotosantiguasdecanarias.org.

Varios actores actuales han abordado la cuestión en lo que se refiere a las pequeñas embarcaciones de pesca artesanal en Canarias y sí es verdad que parece establecerse una diferenciación provincial para denominar al mismo tipo de embarcación.

En la provincia occidental, islas de Tenerife, La Palma, Gomera y Hierro, parece que la denominación que se impone es la del genérico barco “Embarcación pequeña sin cubierta, para pescar lejos de la orilla”, de acuerdo con las explicaciones que encontramos en el artículo “Aproximación al Léxico Marinero de Canarias (con especial referencia a Fuerteventura y Lanzarote)”, de Antonio Lorenzo Ramos, Marcial Morera Pérez y Gonzalo Ortega Ojeda, aunque en la isla de Tenerife y en el Hierro, según el mismo artículo, se denomina bote a una “embarcación sin cubierta, más pequeña que el barco de pozo, para pescar en el litoral”, sin más distinción.


"Botes" en el Puerto de La Cruz. Foto número 01691.  www.fotosantiguasdecanarias.org.

Usado el término sólo en la provincia oriental, islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, el artículo refiere como barquillo a aquella embarcación “sin cubierta, más pequeña que el barco de pozo, para pescar en el litoral” y como bote, en Lanzarote, Fuerteventura y La Palma, a una “pequeña embarcación auxiliar con proa en ángulo y popa chata”.

En la mencionada pubblicación no se definen, salvo en un caso, las características de las embarcaciones, sino más bien su función y una referencia somera a su tamaño.

Alfonso O’Shanahan en su “Gran Diccionario del Habla Canaria”, nombra al barquito, “de menores dimensiones que el barco”, al barquillo, como “barquilla, lanchilla”, a la barquilla como de “menores dimensiones que la barca” y refiere hasta un barquillito, de “menores dimensiones que el barquillo”, mientras que un bote es “una embarcación de vela para la práctica de la Vela Latina”, definiciones que parecen a primera vista algo simples e insuficientes.


"Barquillos" en el litoral de Gran Canaria. Foto número 12706.  fotosantiguasdecanarias.org.

Con algo más de concreción encontramos el “Diccionario Básico de Canarismos”, editado por la Academia Canaria de La Lengua, usando las mismas definiciones de barquillo y bote que desarrolló el estudio citado anteriormente, añadiendo una segunda acepción para el primer término, sólo para la isla de Lanzarote, “embarcación semejante a la anterior, que se utiliza en las regatas a vela” y también, sólo para Gran Canaria, un bote es una “embarcación que se utiliza para el deporte de la vela latina, que puede alcanzar hasta los seis metros y medio de eslora”.

Iguala el barquito y el barquillo con un término válido para la isla de La Palma, según el cual un barquito sería “un barquillo para pescar” y por último, para el citado diccionario, un barco de pozo, en Fuerteventura y Tenerife es “una embarcación sin cubierta, de unos seis metros de eslora, que se usa para ir a pescar lejos del litoral”.


"Barquillos" en el sur de la isla de Gran Canaria, Arguineguín. Foto número 10683.  www.fotosantiguasdecanarias.org.

Todo lo dicho para definir un tipo de embarcación que se encuentra en todas las islas sin excepción y cuyas características las diferencia de cualquier otro tipo de embarcación en el litoral canario y en el peninsular.

Siendo su uso principal el pesquero, aunque actualmente también el recreativo, es una embarcación abierta, de dimensiones menores, normalmente menor de seis metros de eslora, de casco de madera, con construcción tradicional de cuadernas normalmente sencillas, tablas del forro del casco a tope, no en tingladillo, bancos transversales y pequeñas cubiertas en los extremos. La quilla (1) normalmente es recta, el arrufo (2) apreciable y a veces pronunciado y la proa y la popa la conforman dos rodas (3) lanzadas con curvatura variable (por eso se le llaman también de dos proas). Las secciones reflejan un pantoque (4) redondo con mayor o menor astilla muerta (5) y/o pié quebrado (6). Las embarcaciones se pueden propulsar a vela y a remo, a vela o a remo exclusivamente y en la actualidad con motores fueraborda (adaptando la popa para su instalación) o con motores intraborda. El timón, si dispone de él, normalmente va fijado a la roda (codaste) de popa.

Alejandro Rodríguez Buenafuente, en su libro “La Vela Latina en Canarias, Historia, Tradición y Deporte, el uso pesquero tradicional en Tenerife”, prefiere denominar barquito a la embarcación objeto de esta entrada en la provincia occidental aunque reconoce que principalmente se usa el genérico barco por los pescadores y barquillo en la oriental, no sólo para las embarcaciones de regatas.


"Bote" o "barquito" “San Antonio”, folio 376 de la lista tercera de La Orotava. Archivos de la Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife.

Parece, por todo lo dicho, que el término barquillo, extendido en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote se sustituye por barco, barquito, o bote en el resto de las islas, al menos en la actualidad, pero me pregunto si siempre sería así.

De los libros de la lista tercera, uso pesquero de los Registros de Buques de las islas podemos sacar la conclusión que la primera denominación de las pequeñas embarcaciones de dos proas canarias fue la de barquillo, al menos en Lanzarote, en 1846, en La Palma, en 1840, y La Orotava, en 1851, aunque se verifica que durante el siglo XIX se alternaron las denominaciones barquillo y barquito en todos los listados de Registro, como se puede apreciar en el Registro de Buques de Las Palmas de 1859 que se muestra a continuación.


Composición con los primeros registros de las listas de embarcaciones de pesca de Lanzarote, arriba, La Palma, en medio y la Orotava, debajo. Archivos del Distrito Marítimo de Lanzarote, del Distrito Marítimo de La Palma y de la Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife.


Registro en la lista tercera de embarcaciones de Las Palmas de Gran Canaria. Archivos de la Capitanía Marítima en Las Palmas.

El término bote en Tenerife para denominar a la misma embarcación se encuentra extendido desde finales del siglo XIX, como se puede apreciar en la imagen adjunta, al menos desde 1890, sin que se sepa el motivo del cambio de los originales barquillos o barquitos.  


Registro en la lista tercera de embarcaciones de Santa Cruz de Tenerife, folio 1 de la lista tercera de la Capital. Al observar los datos de la inscripción del “bote”, destacamos el aparejo “latino” y la figura de la proa “tirada” al igual (Yd.) que la popa. Archivos de la Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife.

Se entiende que los registradores, las personas que anotaban en los libros de Registros utilizaban los términos utilizados comúnmente en cada isla, en las distintas anotaciones no sólo aparecen los que hemos citado, sino muchos más que se adaptan a los diferentes tipos de embarcaciones del Archipiélago Canario.


Registro en la lista tercera de embarcaciones de Santa Cruz de Tenerife. Inscripción de 1924 de un “bote”. Archivos de la Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife.

Existen varias teorías acerca del origen de nuestras pequeñas embarcaciones canarias, (entraremos en ese aspecto en otro artículo) pero de la imagen de la homogénea tipología de la embarcación, a la vista de los foráneos, da fe la definición que encontramos en el “Diccionario Marítimo Español” de 1831 definiendo Canario: “según algunos diccionarios que se han tenido a la vista, es una embarcación latina que se usa en el Mediterráneo y en las Islas Canarias”.

En el artículo del blog “Ichiglane, una lancha costera canaria” ya hacemos mención de la incorrecta apreciación que acerca de las embarcaciones autóctonas canarias hace Juan Carlos Arbex en su libro “Pesqueros Españoles”, quizás influido por lo citado en el libro de 1923, “Diccionario de Artes de Pesca de España y sus Posesiones” de Benigno Rodríguez Santamaría, en el cual nombra a las embarcaciones menores canarias “barquillos”, incluyendo entre ellos unas extrañas embarcaciones de media tonelada y proa de violín de las cuales no existen referencias más que en el libro citado.


"Barquillos" y "chinchorros" de acuerdo con el libro “Diccionario de Artes de Pesca de España y sus Posesiones” de Benigno Rodríguez Santamaría de 1923.

DRZ. 07/07/2017

Nomenclatura:

(1)    Quilla: elemento constructivo dispuesto en el fondo de la embarcación a modo de columna vertebral de la misma, a la cual se fijan las cuadernas, costillas del barquillo.
(2)    Arrufo: curvatura superior del perfil de la embarcación dada por la pieza constructiva que conforma, normalmente la cinta y el cintón.
(3)    Roda: elemento constructivo que conforma cada extremo de la embarcación, el de proa y el de popa, en el caso de los barquillos.
(4)    Pantoque: zona del casco que une el fondo de la embarcación (parte inferior) y su costado (superior).
(5)    Astilla muerta: ángulo que forma el fondo, las cuadernas o secciones trasversales, con el plano horizontal.
(6)    Pie quebrado: inflexión o cambio de curvatura, de cóncava a convexa, de la forma de las cuadernas (secciones transversales) en el fondo, cerca de la quilla.

Agradecimientos:

Al personal de las Capitanías Marítimas en Las Palmas, de Santa Cruz de Tenerife y de los Distritos Marítimos de Lanzarote y La Palma.


Bibliografía:

www.fotosantiguasdecanarias.org. FEDAC.

La Vela Latina en Canarias. Historia, Tradición y Deporte. El uso pesquero tradicional en Tenerife. Alejandro Rodríguez Buenafuente. Act. Aula de Cultura de Tenerife. Cabildo de Tenerife. 1996. ISBN 84-87340-60-1.

Gran Diccionario del Habla Canaria. Alfonso O’Shanahan. Centro de la Cultura Popular Canaria. 1995. ISBN 84-7926-169-2.

Diccionario Básico de Canarismos. Academia Canaria de La Lengua. 2010. ISBN 978-84-06059-45-10.

Diccionario de Artes de Pesca de España y sus Posesiones. Benigno Rodríguez Santamaría. Sucesores de Rivadeneyra S.A. 1923. (Facsímil realizado por la Consellería de Pesca, Marisqueo e Acuicultura da Xunta de Galicia, 2000).

Pesqueros Españoles. Juan Carlos Arbex. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 2004. ISBN 84-491-0610-9.

Aproximación al Léxico Marinero de Canarias (con especial referencia a Fuerteventura y Lanzarote). V Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote. Tomo II. Antonio Lorenzo Ramos, Marcial Morera Pérez y Gonzalo Ortega Ojeda. Cabildo Insular de Fuerteventura y Cabildo Insular de Lanzarote. 1993. ISBN 87-87461-33-6


Diccionario Marítimo Español. Imprenta Real. Madrid. 1831.

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