lunes, 9 de mayo de 2016

De la Marfea al Boyón de la Campana. Y 2 .- Los botes de vela latina canaria.

Empecemos con la versión oficial.

El día 24 de julio de 1904, a las 12 horas, en el marco de las fiestas patronales del barrio de San Cristóbal, se celebró la regata que ha sido considerada por los historiadores como el origen de la vela latina canaria. El recorrido partía de La Puntilla en San Cristóbal, para llegar al Muelle de Las Palmas con vuelta a la meta situada en las inmediaciones del Castillo de San Cristóbal. Sólo podían participar en la competición los barquitos (barquillos) de ese Distrito y un bote (de la rifa) denominado “San Cristóbal”. Teniendo en cuenta los vientos predominantes en verano, los vientos alisios de componente N o NE, se pretendía realizar un recorrido que constaba de una ceñida y una empopada. En la fiesta de 1905 ya participaron 14 embarcaciones, prueba del creciente auge de la afición a los deportes náuticos en la ciudad. Así pues ni competían botes de vela latina canaria (solo un bote, el resto eran barquillos), ni el recorrido era exclusivamente en ceñida.

La Marfea. 1906.

Parece que fue en 1906 cuando se empezaron a realizar con cierta asiduidad regatas exclusivamente en recorridos contra el viento, en bolina o ceñida, entre distintos puntos del litoral Este de la ciudad. Aparecen las apuestas y la prensa local muestra interés por las competiciones. Para el 24 de junio se programaban regatas entre el barrio de San Cristóbal y el Puerto de La Luz, con apuestas. El 29 de junio de aquel año se verificaron regatas entre los botes de Don Francisco Morán y Don Ignacio Betancor, ganando el primero, siendo esta la primera referencia documentada de las regatas “casadas”, es decir bote contra bote. El 1 de julio se programaba otra regata entre el bote de Don Francisco Morán y el conocido como “La Fortuna del Indio” entre la playa de San Cristóbal y el muelle del Puerto de La Luz y de allí hasta la playa del Sebadal, regata que ganaría el primero, programándose otra competición para el siguiente domingo. El 8 de julio se pretendía verificar una regata entre los botes de Don Antonio Cabrera y Don José Bethencourt entre la playa de La Laja y el muelle de Santa Catalina. El periódico “Diario de Las Palmas” de 26 de septiembre de 1906 dedica los dos párrafos siguientes a las regatas: “En las regatas de botes verificadas ayer entre los de D. Francisco Morán y D. Rafael Martín, desde la playa de la Marfea al Hotel Metropole, resultó vencedor el del primero llegando al punto treinta y cinco minutos antes que el del Sr. Martín.”  “Se cruzaron apuestas de importancia entre los dueños y partidarios de ambos botes.”.

Se puede afirmar que esta es la primera referencia publicada en prensa de la elección de la Marfea como el punto elegido para la salida de las regatas. La Marfea era parte de la costa acantilada situada al sur de la playa de La Laja. La orografía de aquella zona, milagrosamente, creaba condiciones inmejorables no sólo para permitir la salida de las embarcaciones, ya que la influencia de las paredes rocosas azocaba las zonas aledañas, sino además para presenciar las mismas desde la parte superior de los acantilados. La creación de una carretera de segundo orden desde Las Palmas hasta Telde originó que se realizara, entre el año 1863 y 1864, un túnel, el mayor construido por aquellos tiempos, de 100 metros de largo, 5 de ancho y 4.30 metros de alto, revestido de mampostería en los dos frentes, al que popularmente se le conoció como el “Túnel de Telde”. La presencia de aquella carretera fue determinante en el aumento de popularidad de las competiciones, los aficionados podían acercarse por la carretera de Telde y contemplar las emocionantes salidas aparcando en las inmediaciones del Túnel de Telde en carros, tartanas y todo tipo de vehículos.


www.fedac.org. El Túnel de La Laja, también llamado de Telde. En su extremo sur está la Marfea. Año 1900.

El Club Náutico. 1909.

El 7 de mayo de 1909 se publica en el “Diario de Las Palmas” un Reglamento para las regatas a celebrar el día 9 del mismo mes, con motivo de la inauguración del Club, “…Las regatas se verificarán en triángulo, formándose éste por un bote situado frente al Guiniguada, que será el límite sur; por otro al naciente y un tercero al norte, en sitio que previamente se designará y que será á la vez el punto de partida. Todos los botes que intervengan en dichas regatas quedan obligados necesariamente á cruzar por fuera de los botes que forman el triángulo y á marchar en la misma dirección, que será la derecha, es decir, hacia el sur. El recorrido será aproximadamente de unas ocho millas. La hora de salida la fijará el Jurado, pero los botes deben encontrarse cerca del edificio del Real Club a las dos de la tarde del citado día nueve. El Jurado lo formarán el Sr. Comandante de marina de esta provincia, ó un delegado suyo, como Presidente, y los Sres. Don Manuel Reina Pérez y D. Juan Bethencourt.”.

Como se puede apreciar se propone una regata de triángulo, en la que se deben completar diversos tramos con diferentes ángulos al viento. Participaron cinco embarcaciones y el “Diario de Las Palmas” de 7 de mayo de 1909 enumeraba los participantes: “…Los botes que tomarán parte en las regatas del domingo próximo, en esta bahía, son los siguientes: Agustín, del Sr. Morán, Joven Antonio de don Benjamín Domínguez, Doctor Chil, de D. Agustín Estévez, La Mañana, de D. Bernardino Pérez é Inocente, del Sr. Solís…”.

Concursos y desafíos.

Los desafíos entre botes se alternaban con las regatas organizadas por el Real Club Náutico, como reflejan los periódicos de la época. Al contrario que los concursos (denominación que se daba a la competición donde participaban varios botes, presente en la prensa desde 1907), en los que participan varias embarcaciones regateando normalmente en dos rumbos respecto a los vientos alisios, en empopada y en ceñida, los recorridos para los desafíos se ejecutaban estrictamente de sur a norte, en contra del alisio, estando situada normalmente la salida en la Playa de Jinámar o El Agujerado, lugares más al sur y menos azocados que la Marfea y la llegada emplazada en un punto entre el Muelle de Las Palmas y el Puerto de La Luz.

Sin duda fue así por la mayor dificultad que implicaba la navegación en ceñida, en contra del viento, los recorridos variaban dependiendo de la intensidad del mismo pero podían llegar a tener 8 millas de longitud, completarlos sin incidencias era ya un reto digno de elogio. A partir de 1914 no se realizaron regatas. La crisis económica en el puerto, y por ende en la ciudad, a raíz del comienzo de la Primera Guerra Mundial y el subsiguiente descenso del tráfico portuario, quizás estaba detrás del declive de las regatas de botes de vela latina. Los partidarios y representantes de las embarcaciones no podían depositar el efectivo de las fianzas para cubrir las apuestas que se proponían.

El Boyón de la Campana.

El 14 de septiembre de 1919 el Real Club Náutico programó una regata de botes, a celebrar a las dos de la tarde, con un recorrido a realizar desde el Club hasta La Laja con vuelta hasta la boya de la campana. En aquella regata participaría el “Cedrón” y el “Perojo”. El rotativo “Diario de Las Palmas” del día siguiente de la regata refería la siguiente crónica: “…La primera salida se dio al Perojo y Cedrón que partieron simultáneamente. Por una falsa maniobra, el primero sacó alguna ventaja a poco de zarpar, pero al llegar a “La Laja”, límite de la regata, el último comenzó á ganar terreno que poco a poco fue aumentando hasta resultar con una gran diferencia al llegar á la meta. El paso del Cedrón, vencedor en esta regata como en otras muchas, por el muelle de Santa Catalina, fue saludado con prolongados aplausos. Este bote iba patronado por D. Antonio Curbelo y el Perojo por D. Rafael Martín. El premio era de cien pesetas, más otras cien de varios socios del Club que estaban destinadas al vencedor. Pero no era el premio lo que se disputaba sino la fama. Suma cantidades de importancia las apuestas cruzadas entre los partidarios da una y otra embarcación. Todas las playas del recorrido y azoteas de las casas estaban llenas de gente presenciando las regatas, y la bahía presentaba soberbio panorama, cruzada por remolcadores, canoas automóviles, botes y numerosas embarcaciones menores…”.
En 1931 se vislumbra el resurgir de las competiciones de los botes, el 25 de julio de aquel año se celebra una regata concertada entre el bote recién construido por el maestro carpintero de ribera Don Francisco Jiménez para Don Alberto Cancio en la playa de San Rafael, el nuevo “Cedro” o “Cedrón” y el bote propiedad de los hermanos Ceballos, el denominado “Dos Gemelos”. Salieron de la playa de Bocabarranco, en Jinámar, siendo la meta una pequeña embarcación situada en el Boyón de la Campana. Gano el bote blanco de los Ceballos, obteniendo un premio de 750 pesetas, se cruzan múltiples apuestas y la regata es presenciada por numeroso público. Aunque ya se había empleado antes en regatas organizadas por el Real Club Náutico, como vimos, tenemos la primera referencia al lugar histórico para la llegada de las regatas “casadas” de vela latina canaria, el famoso Boyón de La Campana.


www.fedac.org. El Boyón de la Campana en 1962.

El primer campeonato sobre el recorrido actual.

El 29 y 30 de abril de 1933 el Real Club Náutico organiza concursos para disputar la copa “San Pedro Mártir”, donada por el Alcalde de Las Palmas, Don Luis Fajardo Ferrer, siendo la salida en la Boca del Túnel (es decir en la Marfea) y la llegada en el Boyón de La Campana (recorrido que se mantendría inalterado en la mayoría de las competiciones del siglo XX). La salida y la llegada se cronometrarían y el orden de salida se decidía por sorteo, como en la actualidad.

El año 1934 es histórico en la vela latina canaria puesto que se organiza el primer campeonato regular de botes. La temporada la podemos dividir en dos partes bien diferenciadas, una en la que se realizan concursos y “pegas” o desafíos entre parejas de botes y los meses en la que la actividad deportiva se centra en la realización del Campeonato. El 14 de julio de 1934, el noticiero “La Provincia” pública la propuesta de bases para un Campeonato que dirima  la incógnita de qué bote tiene la supremacía, entre aquellas bases se incluía que, “…Todas las regatas se efectuarán por pareja de botes y desde el sitio conocido por el Túnel de Telde hasta la baliza colocada frente a las Alcaravaneras…”. Se proponía por aquel entonces un campeonato con una primera fase eliminatoria y una segunda final a modo de liguilla.

En el periódico “La Provincia” de 15 de noviembre de 1934 se reseña la última regata de aquel campeonato, que enfrentaba al “Minerva” y al “Faycan”, la prensa citaba: “…Ayer se celebró la tan esperada regata entre los botes “Minerva” y “Faycán”, para el campeonato de la serie A. Bajo las órdenes del árbitro Don Antonio Curbelo; se preparaban los botes para tomar la salida, en “Aguadulce”, (¿por qué fue esta regata en “Aguadulce”, y, no en la “Marfea”, como las condiciones anteriores de campeonato? ¿Es que le temían al tiempo, o le convinieron así a ambos representantes?), correspondiéndole el barlovento al bote de Rafael Martín...” “…Con esta regata ya son ocho las que ha ganado el bote “escoba”, como le suelen llamar festivamente sus partidarios y contrincantes…”. Ya se había establecido la costumbre y el hecho de salir más cerca, en “Aguadulce”, en las inmediaciones del actual barrio de Hoya de la Plata, creaba las lógicas suspicacias. DRZ. 9/5/16.

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