martes, 30 de agosto de 2016

Una reflexión, la "pequeña historia" de la "María".

Cuando vi la foto en el ordenador se me vino a la cabeza que deberíamos centrarnos en defender el poco patrimonio marítimo que nos queda. En Gran Canaria, donde yo vivo, los últimos barquillos antiguos de pesca artesanal languidecen en Sardina del Norte, Castillo del Romeral, la playa de las Alcaravaneras, la Playa del Águila (el de la foto), etc. y salvo en algunos casos, en los cuales pasan a mejor vida, es decir a decorar una rotonda, su destino es incierto y limitado a la durabilidad de las embarcaciones a la intemperie. Me imagino -mejor, no me lo imagino, lo sé-, que pasará lo mismo en el resto de las islas.


Barquillo "María". Playa del Aguila. 30 de agosto de 2016. DRZ.

Y digo yo que estaría bien crear un museo, un archivo, un centro de cultura marítima en general, y en eso se está trabajando, al menos en Las Palmas y me consta que también en Santa Cruz, pero bajo mi humilde punto de vista no podemos limitarnos a mostrar objetos de colección, compases, correderas o escafandras sin que tengan una relación con algún hecho histórico conocido que justifique su presencia, ni a caer en lo fácil, en sólo copiar (y pegar) historias, de fuera, de las grandes navieras, del Titanic, o del hallazgo de un galeón de allende los mares, por poner algunos ejemplos (al menos de un modo permanente, no estoy en contra de las exposiciones temporales).

Me parece que el verdadero valor de ese museo o centro o como queramos llamarlo sería el de rescatar y contar la “pequeña” (o no tanto) historia marítima canaria, y dar valor a los “activos” de los cuales tenemos información y conocimientos, porque, y cito un ejemplo, no sé cuanta gente sabe que unos de los hitos industriales de las Canarias en el siglo XIX fue la construcción naval, y que una familia venida del País Vasco y afincada en La Palma, los Arocena, adelantados a su tiempo, confeccionaron barcos que alcanzaron prestigio en el Atlántico, y dibujaron, en el siglo XIX, la mejor colección de planos de buques de la época, no me queda la menor duda, de España y seguro, una de las mejores del mundo ¿Quién lo sabe? ¿Dónde está? (yo la he visto, parcialmente...).


Barquillo "María". Playa del Aguila. 30 de agosto de 2016. DRZ.

Tampoco sé cuanta gente conoce a Tomé Cano, o que la toponimia de la costa del Sahara o de Mauritania, en su mayor parte se la pusieron los costeros canarios. ¿Dónde está el recuerdo de los pescadores que se perdieron en la costa de África y en nuestro litoral o la memoria del cabotaje que se hacía entre las islas? ¿Quién recuerda embarcaciones extintas como la lancha costera, la caletera, la buceta o la gemela? ¿Dónde podemos llevar a nuestros hijos para que aprendan historias de los antiguos puertos y refugios, de los faros canarios, de los pecios, de la pesca, de la carpintería de ribera, del cambullón, de la navegación a vela, de la vela latina?

Con el desprecio que hemos tenido a todo lo nuestro perderemos la terminología tradicional o vendrán a decirnos que nunca tuvimos patrimonio marítimo y que todo vino de fuera, que fue copiado, pero claro, eso es así desde el principio de los tiempos, desde que el ser humano empezó a navegar, las embarcaciones se copiaron, evolucionaron y se adaptaron a las aguas y a las condiciones meteorológicas de cada bahía, puerto, playa y región y me pregunto, ¿por qué las nuestras son menos dignas de ser catalogadas, tipificadas y definidas que las de otras regiones de España? Bueno, ¿Y no será culpa de nosotros, los canarios, que nunca dimos valor a nuestra cultura?


Barquillo "María". Playa del Aguila. 30 de agosto de 2016. DRZ.

Aunque siempre he tenido interés por éste área de investigación, llevo seis años trabajando más en serio en estos asuntos y después de tocar 10 puertas y ver que 9 tiraron toda la historia al vertedero, hecho bastante desalentador, todavía creo que existe documentación suficiente, sobre todo debajo de la superficie de nuestro iceberg marítimo-canario, para rescatar nuestra “pequeña historia”, y no sólo los temas que a mí más me gustan sino otros relacionados. Aún estamos a tiempo.

No soy un ingenuo, desgraciadamente más bien realista, necesitamos apoyo de las Administraciones para sacar esto adelante, iniciativas locales en La Palma y en Fuerteventura crearon el Museo Naval de Santa Cruz de La Palma y el Museo de la Pesca Tradicional del Cotillo y existen otras iniciativas puntuales y convenios que van dando sus frutos (¿o no?) aunque me da la impresión -y en algunos casos las he visto y son “impresionantes”- que existen muchas colecciones privadas, y no sólo de objetos, que podrán terminar perdiéndose si no se crea un centro de referencia (!dónde sea¡) para el archivo, documentación, custodia y exposición pública, si procediera.

Y volviendo al inicio de este artículo, a la “historia” que cuento hoy, lo mismo pasa con las embarcaciones históricas o tradicionales que perderemos (las pocas que nos quedan) si nadie se hace cargo de ellas y las mantiene. Al barquillo de la Playa del Águila le quedan dos telediarios y es una pena porque, aun con la roda de popa cortada para permitir la instalación del fueraborda, es un estupendo exponente de este tipo de embarcaciones de pesca artesanal, canaria, y de la carpintería de ribera “playera” de la primera mitad del siglo XX en la costa sureste de la isla de Gran Canaria. 30/08/2016. DRZ.

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